El día del Papa en Madrid

Madrid vivió este sábado una jornada histórica con el inicio de la visita apostólica del papa León XIV, la primera de un pontífice a España en quince años. El Santo Padre llegó a la capital en torno a las 10:12 horas y fue recibido por los Reyes Felipe VI y Letizia, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y numerosas autoridades civiles y religiosas. La visita, que se prolongará hasta el 12 de junio y recorrerá Madrid, Barcelona y Canarias, comenzó con una intensa agenda que combinó decenas de actos.

La primera parada oficial tuvo lugar en el Palacio Real de Madrid, donde León XIV mantuvo un encuentro con los Reyes y pronunció su primer gran discurso en suelo español. Ante representantes institucionales, diplomáticos y miembros de la sociedad civil, el Pontífice lanzó un llamamiento a combatir la polarización política y social, advirtiendo de los riesgos de los discursos identitarios y de la tendencia a convertir al adversario en enemigo. También elogió el compromiso de España con el diálogo internacional y la convivencia entre culturas.

Tras los actos protocolarios, León XIV protagonizó su primer recorrido en papamóvil por las calles de Madrid. Miles de personas se congregaron a lo largo del recorrido para saludarle entre cánticos de «Viva el Papa» y «Alza la mirada», el himno oficial de la visita. El paso del Pontífice por el centro de la capital obligó a desplegar el mayor dispositivo de seguridad de la historia reciente de Madrid, con cerca de 15.000 agentes movilizados y un amplio operativo terrestre y aéreo.

León XIV quiso dedicar uno de sus primeros actos a los colectivos más vulnerables. Por la tarde visitó el centro CEDIA 24 Horas de Cáritas, situado en el barrio madrileño de Lucero, donde se reunió con personas sin hogar, inmigrantes y usuarios de programas de asistencia social. Durante el encuentro escuchó testimonios personales y defendió una Iglesia comprometida con quienes viven situaciones de exclusión.

El Pontífice insistió en la necesidad de no caer en prejuicios ni generalizaciones y subrayó la importancia de la dignidad humana por encima de cualquier diferencia social, económica o política. La elección de este acto como primera visita social fue interpretada como toda una declaración de intenciones sobre el tono que pretende dar a su pontificado.

Muchos jóvenes

La imagen más impactante de la jornada llegó al caer la noche. La Plaza de Lima y el entorno del Santiago Bernabéu acogieron una gigantesca vigilia juvenil que reunió a entre 400.000 y 500.000 personas, según distintas estimaciones. Fue el gran baño de masas de León XIV y uno de los actos religiosos más multitudinarios celebrados en España en los últimos años.

El Papa recorrió previamente el Paseo de la Castellana en papamóvil entre una multitud que abarrotó las calles. Ya en la vigilia, respondió a preguntas de varios jóvenes y centró buena parte de su mensaje en la búsqueda de la verdad, el compromiso social y el papel de las nuevas generaciones. Alertó sobre los riesgos de la desinformación y la Inteligencia Artificial y lanzó una de las frases más repetidas de la jornada: «Muchas cosas en las redes nos engañan, buscad siempre la verdad».

También animó a los asistentes a convertirse en protagonistas del cambio social y a combatir la indiferencia, la violencia y la mentira. La vigilia estuvo acompañada por actuaciones musicales y actividades culturales dirigidas a los jóvenes. Participaron artistas nacionales e internacionales y se organizó un amplio programa previo a la llegada del Pontífice. La jornada concluyó con fuegos artificiales y una atmósfera festiva que puso el broche al primer día de la visita.

Entre los momentos más comentados destacó la expectación generada por una pregunta sobre fútbol. Durante el viaje, León XIV evitó posicionarse claramente entre Real Madrid y Barcelona y respondió con humor que «el Papa es de todos los equipos», aunque se dejó entrever un cierto madridismo, quizás porque estaba en la capital. También llamó la atención el regalo entregado a los Reyes de España: un mosaico del Cristo Sol procedente de los talleres del Vaticano junto a una medalla conmemorativa del viaje apostólico. También el Rey Felipe le dedicó unas palabras.

Muy poca concreción

Otra curiosidad fue la enorme movilización ciudadana y comercial que acompañó la visita. Algunos restaurantes madrileños prepararon menús especiales inspirados en el acontecimiento y la ciudad adaptó parte de su programación cultural para recibir a cientos de miles de peregrinos llegados de distintos puntos de España y del extranjero.

Si algo dejó claro León XIV en su primera jornada en España fue el eje central de su discurso: la defensa del diálogo frente a la polarización, la atención a los más vulnerables y la necesidad de que los jóvenes se impliquen activamente en la construcción de una sociedad más humana. El Papa repartió protagonismo entre las instituciones, los colectivos en riesgo de exclusión y las nuevas generaciones, construyendo una imagen de cercanía que marcó el tono de esta primera parada.