Los enfrentamientos con la policía en Bruselas, Milán y Tirana coinciden con movilizaciones contra el coste de la vida, la crisis de la vivienda y las políticas de los gobiernos
Europa vive una nueva jornada de tensión social, con protestas en varios países que han derivado en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, detenciones, saqueos y daños materiales. Bélgica, Italia, Albania y Portugal han registrado movilizaciones durante los últimos días, aunque con diferencias importantes en la intensidad de los incidentes y en las reivindicaciones de los participantes.
Las protestas de los últimos días muestran que el descontento económico y las dificultades de acceso a la vivienda están presentes en distintos países europeos. Sin embargo, las causas inmediatas y la intensidad de los incidentes varían: en Bélgica predominan las reivindicaciones estudiantiles; en Italia, el rechazo al encarecimiento de la vida; en Albania, la crisis política y las denuncias de corrupción; y en Portugal, la vivienda y los salarios. Asimismo, la inmigración masiva, con los problemas asociados que conlleva: delincuencia, colapso de servicios, ayudas, etc, es un factor clave del descontento.
Las protestas coinciden con los disturbios registrados en Francia y reflejan un malestar que se extiende por distintos puntos del continente. En las convocatorias hay muchos denominadores comunes: conflictos económicos, educativos y políticos, sobre todo, son los temas que reflejan el descontento general.
Bélgica: la policía utiliza gases lacrimógenos y cañones de agua
Bruselas registró el sábado 17 de octubre enfrentamientos entre varios cientos de manifestantes, muchos de ellos jóvenes, y las fuerzas de seguridad. Las protestas estuvieron impulsadas principalmente por grupos estudiantiles que rechazan el encarecimiento de la educación y temen que determinadas reformas dificulten el acceso a la universidad.
La situación se agravó cuando algunos participantes volcaron un vehículo y se produjeron incidentes en el centro de la capital. La policía respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los grupos violentos. También hubo movilizaciones en Lieja, donde los estudiantes denunciaron el aumento de los costes educativos y las dificultades para acceder a los materiales de estudio.
El ministro del Interior belga, Bernard Quintin, condenó los incidentes y advirtió de que las autoridades utilizarían los medios necesarios para restablecer el orden público. El Gobierno trata de contener una movilización que combina las reivindicaciones estudiantiles con un malestar más amplio por las condiciones económicas.
Italia: enfrentamientos, saqueos y detenciones en Milán
Italia vivió algunos de los episodios más violentos de la jornada en Milán, donde una manifestación contra el encarecimiento de la vida degeneró en enfrentamientos en las inmediaciones de la catedral. Grupos de manifestantes encapuchados lanzaron piedras y otros objetos contra los agentes, que respondieron con gases lacrimógenos y desplegaron unidades antidisturbios.
Los incidentes provocaron daños en comercios, barricadas incendiadas y el cierre temporal de la estación de metro del Duomo. Según los balances difundidos por medios italianos, alrededor de 60 personas fueron detenidas en Milán, muchas de ellas menores de edad, mientras varios participantes resultaron heridos. También se registraron altercados en Bolonia y Turín.

Las protestas denunciaban el coste de la vida, los salarios considerados insuficientes, el precio de la energía y el deterioro de los servicios públicos. La primera ministra, Giorgia Meloni, condenó los actos violentos y defendió el derecho a manifestarse pacíficamente, al tiempo que reclamó a la oposición una condena inequívoca de los ataques.
Albania: cinco días de disturbios y exigencias de dimisión
La capital albanesa, Tirana, afronta una escalada de protestas contra el Gobierno del primer ministro, Edi Rama. Las movilizaciones, encabezadas inicialmente por sectores estudiantiles y grupos opositores, han evolucionado hacia una protesta política más amplia que exige la dimisión del jefe del Ejecutivo.
Los manifestantes denuncian presunta corrupción, falta de oportunidades laborales y decisiones gubernamentales que consideran perjudiciales para el país. Entre los motivos de la movilización figura también la oposición a un proyecto turístico de lujo vinculado a Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump.
Los enfrentamientos han incluido lanzamientos de piedras, cócteles incendiarios y ataques contra edificios públicos y establecimientos privados. La policía ha respondido con gases lacrimógenos, cañones de agua y cargas antidisturbios. Según el balance publicado por Associated Press el 18 de octubre, las autoridades habían comunicado 167 detenciones y 132 agentes heridos. La Policía también anunció la suspensión de siete agentes investigados por presunto uso excesivo de la fuerza.
Rama se ha negado a dimitir y ha acusado a sus adversarios políticos de alimentar la violencia. La crisis supone un desafío para Albania, país candidato a ingresar en la Unión Europea, y ha suscitado preocupación por la actuación policial y el respeto al derecho de manifestación.
Portugal: miles de personas protestan por la vivienda y los salarios
Portugal también ha vivido importantes movilizaciones, aunque el carácter de las protestas ha sido mayoritariamente pacífico. Miles de personas salieron a las calles de Lisboa, Oporto y Coimbra para denunciar el encarecimiento de la vivienda, el aumento del coste de la vida y la insuficiencia de los salarios.
Las manifestaciones, respaldadas por organizaciones sindicales y colectivos por el derecho a la vivienda, reclaman subidas salariales, mejores pensiones y más recursos para los servicios públicos. Los participantes denuncian que los alquileres y los precios inmobiliarios dificultan cada vez más el acceso a una vivienda, especialmente entre los jóvenes y los trabajadores con ingresos medios y bajos.
En Lisboa, varios activistas instalaron tiendas de campaña en la plaza del Rossio para visibilizar la crisis habitacional. Los organizadores han defendido la continuidad de las protestas y reclaman cambios en las políticas económicas del Gobierno conservador de Luís Montenegro.
El ministro de Asuntos Parlamentarios, Carlos Abreu Amorim, ha advertido de que el Ejecutivo no cederá ante las presiones de la calle. Por ahora, no se han comunicado disturbios de una magnitud comparable a los registrados en Francia, Italia o Albania, aunque podría extrapolarse a otros puntos de Europa.


