La jornada de huelga se salda con incidentes y detenidos, sobre todo en Barcelona y Valencia

España vivió ayer una jornada de servicios mínimos debido a la huelga general en protesta por el conflicto entre Israel y Palestina. La Confederación General de Trabajadores (CGT), Solidaridad Obrera, Intersindical, Alternativa Sindical de Clase, Comisiones de Base y el Sindicato de Estudiantes convocó una huelga general de 24 horas, mientras que CCOO y UGT han llamado a la huelga dos horas por la mañana y otras dos horas por la tarde. El saldo de la jornada es que en numerosas ciudades se sucedieron los cánticos y las pancartas, aunque en algunos puntos, como Barcelona y Valencia se han dado incidentes.

En la ciudad catalana se vivió con más fuerza el fervor del día de paro, al lanzarse a las calles miles de personas, aunque los datos de los concentrados varía según la fuente. La Guardia Urbana habla de 15.000 personas, mientras que los organizadores de cerca de 50.000. La cara amarga supuso la quema de contenedores y las cargas policiales, con un total de 15 detenidos por desorden público, de los cuáles 11 fueron menores. Los sindicatos estudiantiles son una de las corporaciones que más ruido vienen haciendo alrededor del conflicto. La concentración acabó en la embajada de Israel, donde los Mossos d’Esquadra han denunciado que un «grupo numeroso de personas» ha intentado arrancar las barreras de protección y ha lanzado piedras contra la línea policial, que respondieron con gas pimienta. El tráfico también se ha visto afectado, tanto en la Ciudad Condal como en otros puntos del territorio.

Partido a puerta cerrada

Por su parte, en Valencia se estima que cerca de un millar de personas han llevado a cabo su concentración en los aledaños del Roig Arena, el estadio del Valencia Basket donde ayer se disputó el encuentro de Euroliga a puerta cerrada, por motivo de seguridad, dada la llegada como visitante del Hapoel de Tel Aviv, conjunto israelí. Una decisión que, más allá de la huelga, muchos no vieron con buenos ojos, puesto que la presencia de equipos israelís en competiciones deportivas se conocía desde hace meses y son los aficionados locales los que pagan los platos rotos al no poder acudir al encuentro. Al menos cinco personas acabaron detenidas.

Como anécdota más amable de la jornada, en Canal Sur, de la TV pública andaluza, se ha vivido una chistosa situación. La cadena ha cortado la programación como reivindicación, emitiendo la clásica franja de rayas de colores conocida como carta de ajuste, la cual se utiliza como reemplazo de la programación regular cuando hay algún problema. En ese momento, el intérprete de lengua de signos se ha quedado sorprendido de brazos cruzados sin saber muy bien qué hacer.