El Real Madrid sigue de dulce tras golear al Valencia (4-0)

El gran estado de forma de jugadores como Carreras, Bellingham o Mbappé limitan a un Valencia que mostró sus carencias en el Bernabéu

El Real Madrid se encuentra en su mejor momento del curso, tras dos semanas en las que todo le ha salido a pedir de boca. La victoria en el clásico, el gran momento de algunos jugadores y mantener el liderato en la tabla, tras vencer en 10 de los 11 partidos disputados, avalan a Xabi Alonso, cuyos dolores de cabeza provienen más de asuntos internos que del nivel del equipo en el césped. Ayer, el conjunto madridista impuso su ley ante un Valencia (4-0) que dista mucho de aquel plantel que ponía en apuros a los grandes. Minimizado totalmente por un rival superior, los valencianistas prácticamente no crearon ningún tipo de peligro. Se toparon con la madera en el minuto 90, después de un choque en el que sus pocas incursiones con peligro era repelidas por una zaga dominante. Valverde, de nuevo en el lateral derecho, Militao, Huijsen y Carreras forman una de las líneas defensivas más sólidas posibles. Muy difícil de batir, casi imposible para un Valencia venido a menos que finalizará la jornada en puestos de descenso.

Y es que en esa línea de cuatro está una de las grandes noticias del equipo blanco en los últimos años. No es otro que Carreras, cercano a la perfección en días como el de ayer. Se hace difícil sonsacarle errores, carencias o un mal día del lateral, regular en la excelencia. Ayer puso el broche de oro a otra magnífica actuación con un golazo por la escuadra de esos que cualquier futbolista sueña con marcar. Realmente, esa banda izquierda supone un vendaval para los rivales por mucha barricada que puedan planear para frenarlo. Es el jardín del edén madridista, el patio de su recrero, desde donde florecen constantemente ocasiones de peligro. Carreras, Bellingham, Vinicius e incluso Mbappé, que tiende a caer por ese flanco, combinando juntos, son capaces de trastocar cualquier sistema defensivo.

Dominó el conjunto de Alonso de principio a fin. Con Mastantuono titular nuevo en banda derecha, pero desapercibido rodeado de tanto talento, llegaron las primeras ocasiones. Valverde desde fuera del área o un chut con pierna izquierda de Vinicius fueron los prolegómenos al primero de la noche. Llegó tras un penalti por mano realizado en el minuto 15 y que, tras una revisión eterna, convirtió Mbappé tres minutos después. Para ese momento, Bellingham se había hecho dueño y señor de la medular. Fue partícipe del segundo. Una jugada que inició Guler, que derivó en un pase medido del inglés a éste y cuyo centro fue rematado magistralmente por el astro francés en una demostración de recursos infinita. Vinicius quiso ser partícipe de la fiesta, pero en ocasiones, se le cierran las puertas. Provocó un penalti y lo quiso lanzar a pesar de que Mbappé es el lanzador oficial y venía de anotar el suyo. El ex del PSG le dejó tirar, pero Vinicius erró y no pudo ampliar la ventaja ante un Valencia timorato y poco productivo. Fue Bellingham el que se encargó de demostrar que ha vuelto por sus fueros. Redondeó una gran actuación con un soberbio disparo ajustado al poste al filo del descanso.

Sin acercamientos

Al descanso, el 3-0 ya suponía un mundo entre ambos planteles. De modo que en la segunda parte el choque se templó. Vinicius tomó el relevo y dejó su huella en el choque con alguna acción desequilibrante, mientras el equipo de Carlos Corberán ya había capitulado. Poca mordiente, incapaz de crear peligro y con la sensación de que con otros 90 minutos tampoco hubiera sido capaz de perforar la meta de Courtois. Puso la guinda Carreras con un misil a la escuadra de Agirrezabala, manteniendo así las positivas sensaciones extraídas tras el Clásico, asentados en la primera plaza del campeonato liguero. El martes, el conjunto merengue visita Anfield para verse las caras con el Liverpool (21.00) en terreno Champions.