La Real se corona en los penaltis

El joven Unai Marrero se convirtió en el héroe en la tanda de los once metros, levantando el título de Copa cinco años después del anterior

La Real Sociedad se proclamó campeona de la Copa del Rey 2026 tras derrotar al Atlético de Madrid en la tanda de penaltis (4-3), después de un empate 2-2 en los 120 minutos de juego disputados en el estadio de La Cartuja, en Sevilla. El encuentro respondió a las expectativas de una final igualada, con alternativas para ambos bandos y dejando un duelo divertido y emocionante.

El partido comenzó con un ritmo vertiginoso, pero sobre todo con un hecho histórico: Ander Barrenetxea adelantó a la Real Sociedad a los 14 segundos, firmando el gol más rápido en una final del torneo, cuando muchos aficionados aún no habían tomado asiento. El Atlético se vio sorprendido tras un error de cálculo de Giuliano Simeone, pero entregó las riendas del ataque a Ademola Lookman. El extremo se echó a su equipo a la espalda en los primeros compases y fue el encargado de devolver las tablas al electrónico tras un error defensivo.

El partido volvió a empezar. La Real, que había reculado posiciones tras el tanto, tuvo que volver a la carga, adelantando líneas y mostrándose más agresivo. El premio regresó a los 30 minutos, cuando en una salida precipitada, Musso arrolló al atacante, cometiendo penalti. El capitán Mikel Oyarzabal volvió a poner por delante al conjunto vasco al transformar el penalti. Pero más penaltis aguardaban tras los 120 minutos.

En la segunda mitad, el equipo dirigido por Diego Simeone asumió más el control del juego y elevó la presión sobre su rival. Lookman cedió el testigo a Julián Álvarez, que entendió que uno debe lucir la vitola de estrella y hacerse notar en noches importantes. Dio un recital cada vez que tocó el balón y se sacó el empate de la chistera, con un control y una definición propia de los jugadores ‘especiales’. Se convirtió en una pesadilla para una zaga realista, magistralmente comandada por el joven Jon Martín, que derribó todas las puertas en la final siendo un auténtico seguro de vida.

Esa insistencia encontró premio en el minuto 83, cuando la ‘araña’ culminó una acción colectiva para firmar el 2-2 con un golazo por la escuadra y llevar el partido a la prórroga. El desgaste físico condicionó el tiempo extra, donde se vio que muchos jugadores ya estaban faltos de fuerza, incluso para definir con criterio las jugadas ofensivas. La prórroga ya esperaba, pero no sirvió para dilucidar al campeón en una final que tomaba un carácter épico.

La final se resolvió desde los once metros, donde emergió la figura del portero Unai Marrero, decisivo al detener dos lanzamientos del Atlético. La Real Sociedad mostró mayor acierto en la tanda y Pablo Marín convirtió el penalti definitivo que selló el título, desatando la locura entre la afición y el banquillo vasco. El equipo ‘txuri urdin’ levantó la Copa cinco años después en el mismo estadio que lo hicieron en 2021 en aquel derbi vasco, y coronando a Oyarzabal como un líder intergeneracional y una leyenda en la historia del club blanquiazul.