La izquierda española queda retratada a nivel internacional

La izquierda de este país no se cansa, estira y estira la cuerda del ridículo hasta extremos insospechados, incluso para los que ya estamos curados de espanto, nos sorprendemos de hasta dónde pueden llegar. La actuación de EEUU en Venezuela ha sacado a relucir, por enésima vez, las miserias morales e intelectuales de mucha gente en España. Luego entraremos en las declaraciones de algunos políticos y expolíticos de extrema izquierda a raíz del asunto, pero el derrocamiento de Maduro ha provocado en España una estampa difícil de explicar, de razonar, el colmo del surrealismo, la demostración de la ineptitud de muchos. En la calle, por un lado, estaban los venezolanos, que en su gran mayoría, celebraban la actuación de EEUU. Después de décadas de comunismo, de encarcelamientos políticos, de corruptelas con el petróleo, de tener que marcharse del país, de miseria económica, de muertos…. decidieron que había mucho que celebrar.

Enfrente, la izquierda española, la defensora de los derechos humanos que, de algún modo, se manifiesta en contra de lo que celebra el pueblo venezolano. Es decir, un venezolano le podría argumentar por qué es una buena noticia, mientras el podemita de turno, que al parecer sabe mejor que él lo que es mejor para su propio país, defendería que se trata de «un ataque militar injustificado por parte del imperialismo americano contra el pobre pueblo venezolano«, para soltar a continuación un «nuestra solidaridad con el pueblo venezolano«. El propio pueblo venezolano festejándolo, mientras esta gente pide ahora «solidaridad» con ellos. Todo al revés. Les dio exactamente igual el sufrimiento de este país bajo el horrible régimen de Maduro y ahora alegan que la acción no se realizó bajo «cauces democráticos«, cuando la democracia hace ya tiempo que se marchó de Venezuela y les dio igual. Es hasta difícil estar siempre en el lado incorrecto de la historia. Lo mejor es cuando en las manifestaciones, ahora apelan al «No a la guerra». ¿Pero qué guerra alma de cántaro? Son tan incapaces ni de escuchar el testimonio de pueblo venezolano en su mundo politizado y polarizado que siempre acaban defendiendo una cosa y la contraria. Buscan salir de esta guerra nacional para llegar a la paz. Hasta un niño lo entiende.

Porque acordaos que la izquierda decía defender al pobre, al trabajador, al excluido… Resulta que hay un pueblo que se regocija por sacar la cabeza de la pobreza, la exclusión y el destierro en el que se encuentran y partidos como IU argumentan que se trata de «un acto de guerra imperialista ilegal, ilegítimo y criminal que vulnera de forma flagrante el Derecho internacional, la soberanía de los pueblos y los principios más elementales de la convivencia entre naciones”, osea que ellos quieren que Venezuela vuelva a estar en manos de un tirano, un dictador acusado de vínculos con el narcotráfico y corrupto, porque lo contrario, al parecer, rompe con el derecho internacional y la convivencia. Podemos incluso ha dicho que pide la «liberación inmediata” de Maduro, como si fuera algún tipo de héroe injustamente detenido. Igual es una especie de ‘Robin Hood’ y no se han enterado

Velarde, caso aparte

La degeneración moral de políticos del arco izquierdista también alcanza cotas altísimas. Resulta que mientras cientos de venezolanos festejaban en la Puerta del Sol, Martina Velarde, diputada de Podemos en el Congreso, le ha parecido buena idea llamarles «parásitos». A continuación, ha dicho que en «verdad corta me he quedado» y les ha invitado a coger las maletas y marcharse a su país. «Yo no quiero deportar a nadie, invito a que se vayan de un país comunista en el que llaman hijo de puta al presidente de mi país y que vuelvan a su país libre». Casi peor ha sido lo de su compañera, la que fuera portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, Carolina Alonso, ha dejado esta perla: «¿Piensas que a Trump le interesa Podemos o le interesas tú una mierda lameculos? Puto pardillo, tú estás aquí para ir aplaudiendo lo que te sirvan en el plato, no al revés. Como ‘María Corina patada en el coño Machado’«. Esta gente ha vivido y vive de dinero público, no lo olvidemos.

Martina Velarde

De este modo, vemos cómo la estructura de izquierda está cimentada sobre la base de que todo es relativo y manipulable, en función de quién lo haga. Defendían a los extranjeros, pero ahora les invitan a marcharse, defendían la libertad, pero la de Venezuela no les encaja, defendían los derechos y la igualdad, pero no quieren el progreso del país caribeño y su capacidad parad decidir su propio futuro, defienden el reparto de riqueza excepto si la amasa un dictador y su prole, defienden la democracia, pero si hay una dictadura encubierta se hacen los locos. Van de defensores de los derechos humanos y las autonomías de los pueblos menos cuando el pueblo decide lo que éstos no creen conveniente. Son los mismos que defienden la participación ciudadana, excepto si un pueblo decide librarse de las garras del comunismo, quieren la cooperación entre pueblos, excepto si es EEUU el que coopera.

Os acodaréis también cuando dijeron que defendían a las mujeres, antes de empezar a soltar violadores, cuando dijeron que siempre vivirían en el barrio antes de irse a una mansión, cuando se hacen llamar antifascistas pero curiosamente defienden a un dictador y piden su liberación. Incluso, en esta enajenación mental, que no parece transitoria, llegan a ser capaces de llamar ‘facha’ a un venezolano por expresar lo que siente o racista a un negro porque es de VOX. Evidentemente, Trump no son los Reyes Magos, no es el adalid del bien, tiene sus intereses marcados. Tampoco el capitalismo exacerbado es la panacea, pero ¿quién se cree esta gente para decirle a los ciudadanos que han huido de un país lo que tienen que hacer y pensar cuando vienen de un auténtico infierno?