Sánchez sigue delirando: «Somos un partido que no tiene nada que esconder»

El presidente, en su disparate altruista, soltó que «si adelanto elecciones tendría una mayoría parlamentaria«, pero hay que pensar «en los ciudadanos y ciudadanas»

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha vuelto a descartar la convocatoria de elecciones anticipadas y ha defendido que cualquier decisión de ese tipo debe responder exclusivamente a criterios de estabilidad institucional y no a cálculos partidistas. Para ello, dice que un compañero suyo le ha pedido «adelantar elecciones porque tendría una mayoría parlamentaria», pero no lo va a hacer porque él mira por los «ciudadanos y ciudadanas».

En estos tiempos de Inteligencia Artificial ya no se sabe de antemano si unas declaraciones son 100% ciertas, en vista sobre todo a las barbaridades que se pronuncian, aunque es verdad que con Sánchez estamos suficientemente advertidos de que es capaz de soltar cualquier cosa. Aun así, tienes que verlo dos veces para confirmar ciertas declaraciones. En su delirio mental, cree que triunfaría si hay elecciones a día de hoy, incapaz de comprender que los pobres resultados autonómicos son un grito del país en contra de su figura.

Sánchez ha afirmado que un adelanto electoral no forma parte de su hoja de ruta actual y ha enmarcado esa posibilidad dentro de un escenario hipotético. En esa línea, ha señalado: “Si adelanto elecciones tendría una mayoría parlamentaria, pero no puedo pensar en términos partidistas”, una declaración con la que subraya, según su planteamiento, la necesidad de separar estrategia política e interés general. Así es Pedro el altruista, el generoso, el que piensa en los demás por encima de todo, que asegura que podría arrasar en unos comicios tras destruir el país, él no quiere sacar tajada del amor del pueblo hacia él.

El presidente ha utilizado este argumento para reforzar su posición de no alterar el calendario electoral previsto, a pesar de ser un clamor. En sus intervenciones, ha defendido que la estabilidad del país debe prevalecer sobre cualquier cálculo electoral inmediato, incluso en un contexto de presión política creciente, en estos tiempos «de guerra, donde lo que se busca es tranquilidad y medidas eficaces contra los conflictos que hoy tenemos».

Desde el Gobierno se insiste en que la legislatura sigue su curso y que existen márgenes suficientes para sostener la acción ejecutiva con los apoyos actuales. En este sentido, el Ejecutivo mantiene que no hay motivos objetivos para un adelanto de las urnas en este momento. La oposición, por su parte, continúa reclamando una convocatoria electoral anticipada ante la situación política y parlamentaria, aunque el Gobierno descarta cualquier cambio en su estrategia a corto plazo.