Los dos encierros vividos en estos San Fermines 2026 han estado marcados por el buen comportamiento de los toros, que están impidiendo males mayores debido a la masificación del recorrido. Los astados de Cebada Gago han demostrado en otros encierros que son peligrosos, exigentes e imprevisibles, además de alcanzar los 600 kilos en algunos casos, así que los nervios estaban sobre el asfalto.
Sin embargo, al igual que ayer, se mostraron mansos y no desviaron su trayectoria en ningún momento, yendo al unísono a lo largo de todo el recorrido. Con una duración de dos minutos y 26 segundos, el encierro ha causado tres asistencias médicas, dos contusionados y un puntazo de asta sin gravedad en un brazo. Al parecer, la cogida fue en la curva que deja atrás la plaza del ayuntamiento puesto que los toros van por el ángulo corto en ese tramo y algún corredor se ha visto sorprendido.
Sin embargo, la curva de Estafeta, siempre peligrosa por los resbalones del toro, que llegan de una calle en cuesta, estaba totalmente despejada. Sí que en la propia se han calle poco después se ha percibido una masificación quizás sin precedentes, pero ningún toro se ha quedado rezagado y no han desviado nada su trayectoria. Una carrera de nuevo rápida, limpia y con toros muy benevolentes.


