Los dirigentes de la formación, además de los de Podemos, ya no pueden mantenerse en la neutralidad ante tanto escándalo, pero tampoco se van de la coalición
Sumar se baja del barco del sanchismo. Tarde, a medias y a deshoras, pero por fin ha endurecido su discurso contra el PSOE ya que no podían seguir haciendo como que no pasa nada y exige ahora explicaciones públicas por las investigaciones judiciales que afectan a cargos socialistas. El cambio de tono llega después de semanas con el agua al cuello, tras las que los socialistas ya no tienen escapatoria, por lo que el paso a un lado de Sumar se entiende como un movimiento hipócrita dado que los escándalos llevan rodeándoles mucho tiempo, además de que siguen en la coalición.
Ahora, algunos dirigentes del espacio liderado por Yolanda Díaz han comenzado a marcar distancias con el PSOE y reclaman «más transparencia» ante las últimas investigaciones abiertas en la Audiencia Nacional. Sin embargo, las críticas han generado reproches por el discurso contradictorio de Sumar, que muestra ahora sorpresa e indignación cuando ha respaldado al Ejecutivo durante toda la legislatura. ¿Qué quieren hacernos creer? ¿que no eran conscientes de toda la corrupción que rodeaba a su socio de gobierno? ¿que les han sorprendido?
Eso sí, la coalición no contempla abandonar el Ejecutivo ni romper la mayoría parlamentaria. Estamos muy enfadados pero de irnos del poder ni hablar. La estrategia de Sumar pasa por aumentar la presión pública sobre el PSOE mientras intenta desligarse políticamente de los escándalos que afectan al entorno socialista, como si ellos no supieran nada de nada. Con la menor corrupción del PP bien que se enteraban y ponían el grito en el cielo. Con el PSOE, «si te he visto, no me acuerdo». Capaces son de decir que no han visto a Sánchez en la vida.
Pero la hemeroteca siempre nos ubica en el contexto político. Yolanda Díaz era la que decía que “no somos todos iguales. La corrupción cero sí existe”, cuando se refería a aquella izquierda en medio de los escándalos del Partido Popular. «Mientras unos acordaban mordidas, otros estábamos trabajando”, también decía. Por lo que sea, Díaz tampoco llama «señoros» a los Ábalos, Koldo, Tito Berni, etc como si hacía con los varones del PP, ni «golfos» ni «corruptos» ni habla ahora de «limpieza absoluta radical», porque le afectaría también a su partido. Ahora en una situación mucho peor pide «transparencia» nada más.
La táctica de Díaz ha sido clara. Se mantuvo callada hasta que los escándalos que salpican hacia todas las direcciones ya impiden el silencio, pero ella trata de preservar la imagen de Sumar como un espacio distinto al PSOE tradicional, aunque le preocupa la caída en picado del bloque de izquierdas en general. Sumar en Andalucía tuvo un papel muy menor en las últimas elecciones, realmente cuentan lo mínimo en en el actual panorama político y no, no son tan distintos de sus socios, no nos engañemos.
Pero no solo Díaz empieza a marcar distancias, incluso Mónica García, ministra de Sanidad del PSOE, que sí que ha mantenido un tono algo más de reproche, al hablar de «tolerancia cero» o «transparencia». Otros individuos más que sospechosos tras unas trayectorias errantes en las que ya no saben a qué boya agarrarse, como es el caso de los podemitas Pablo Iglesias o Monedero o el cambiante Rufián de ERC, que siempre se aproxima al árbol que mejor cobija. Todos tienen algo en común: hicieron peor a España siempre que pudieron.


