La Super Bowl más polarizada

La elección de Bad Bunny para el show del descanso, el anuncio de Serena Williams y un espontáneo desnudo marcaron un partido que cada vez cuenta menos

Pocos saben quién ganó ayer la Superbowl, realmente muchos no sabían ni quién disputaba esta final, que se ha convertido, en lo deportivo, es un tema secundario, dada la controversia suscitada por todo lo relacionado al evento. Por ejemplo, la actuación musical del controvertido Bad Bunny acaparó gran parte de los focos y generó un fuerte debate sobre identidad, idioma y representación en la gran audiencia estadounidense. Figuras políticas conservadoras argumentaron que un espectáculo tan centrado en la cultura latina y con poca presencia de inglés no representaba “los valores tradicionales” del público general, despertando críticas en redes y en discursos públicos.

Sí que es cierto que la presencia de un artista en castellano en el show americano por excelencia suscitó un debate de que USA está perdiendo, al igual que otros muchos países, su referencia cultural en pos de una cultura latina que no es el adalid del buen gusto. Además, el puertorriqueño arrastra la fama de ser un cantante mediático, sin ningún talento. Tal fue la polarización generada que, por primera vez en la historia reciente del Super Bowl, una organización política conservadora organizó un evento alternativo de medio tiempo con artistas como Kid Rock, como forma de contraprogramación frente al show oficial. Este movimiento simbolizó la polarización cultural que rodeó el espectáculo principal.

También llamó la atención del público que una leyenda del tenis como Serena Williams se prestara a realizar un anuncio de una medicamento para adelgazar de una compañía que promocionaba medicamentos GLP‑1 para la pérdida de peso, compartiendo que había perdido alrededor de 15 kg tras su segundo embarazo gracias a ese tratamiento y destacando los beneficios que obtuvo. Para ello, se autopinchaba en el brazo en un anuncio de bastante mal gusto, sobre todo después de una carrera exitosa en lo tenístico.

Esto desató críticas y debate en redes sociales y entre algunos comentaristas, que consideraron polémico que se normalizara el uso de medicamentos para bajar de peso en un contexto familiar y masivo como el Super Bowl. Parte del rechazo apuntó a la sensación de que se promovían tratamientos farmacológicos de forma demasiado directa, y algunos cuestionaron la ética del mensaje en un anuncio tan visible. Por si fuera poco, su marido, Alexis Ohanian, está vinculado a la empresa anunciada.

Durante la segunda mitad del Super Bowl 2026, un espectador irrumpió en el campo de juego de manera inesperada y causó un momento de caos momentáneo. El hombre, sin camiseta y con mensajes escritos en el torso y la espalda. La intrusión ocurrió en el cuarto cuarto del encuentro entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots, cuando el control del balón estaba en disputa. Aunque la transmisión televisiva no mostró el momento, la intervención del receptor de los Patriots, Kyle Williams, fue clave quien, junto a agentes de seguridad, persiguió y detuvo al espectador cerca de la línea de 10 yardas antes de que pudiera avanzar más.