Un episodio de inestabilidad meteorológica está afectando afecta al archipiélago canario por la llegada de la borrasca Claudia, que ha activado avisos de nivel naranja por lluvias, viento y oleaje en varias islas. Desde la madrugada, las precipitaciones han sido especialmente intensas en las zonas altas de La Palma, extendiéndose progresivamente a Tenerife y Gran Canaria, donde se han registrado acumulaciones superiores a los 30 milímetros por hora. Las rachas de viento en la zona han alcanzado entre 70 y 90 kilómetros por hora en las medianías y cumbres de las islas occidentales, mientras que en la costa el oleaje ha superado los cuatro metros de altura.
Ante esta situación, el Gobierno de Canarias y los cabildos han activado sus planes de emergencia, cerrando pistas forestales, restringiendo el acceso a zonas recreativas y recomendando no aparcar en barrancos por riesgo de crecidas súbitas. La actividad escolar presencial ha sido suspendida en varios municipios para garantizar la seguridad del alumnado y del personal docente. Las autoridades insisten en extremar la precaución, evitar desplazamientos innecesarios, no cruzar tramos inundados y mantenerse alejados de las zonas costeras más expuestas.
Los servicios de emergencia trabajan en coordinación con Protección Civil y los ayuntamientos para responder a las incidencias registradas, entre ellas cortes de electricidad, caída de ramas y pequeñas inundaciones urbanas. El momento de mayor intensidad del temporal se espera entre la tarde de hoy y la madrugada del jueves, mientras la borrasca se desplaza hacia el este, por lo que no se descarta elevar el nivel de alerta. El Gobierno autonómico ha hecho un llamamiento a la “prudencia y colaboración ciudadana”.


