El campus de Álava vivió este lunes una jornada de máxima tensión con motivo del acto convocado por Vox para protestar por el lamentable estado de la universidad, que finalmente se saldó sin incidentes reseñables ni detenciones, aunque sí con varias identificaciones. El amplio despliegue de la Ertzaintza, con dos cordones de seguridad y el cierre preventivo de las facultades evitaron cualquier enfrentamiento entre convocantes y contramanifestantes, tras el precedente del acto de Falange en Vitoria, que se saldó con una batalla campal.
La universidad amaneció con todas sus facultades cerradas por decisión del vicerrectorado, ante el temor de altercados entre los asistentes al acto político y los estudiantes movilizados por IAS, antiguo Ikasle Abertzaleak, ahora vinculado a GKS. Durante las primeras horas la presencia policial fue discreta, pero se intensificó a medida que se acercaba el mediodía e incluso se revisaron alcantarillas.
Se establecieron dos perímetros de seguridad, uno en la calle Manuel Iradier y otro en las inmediaciones de las facultades. Los agentes identificaron a numerosos peatones y restringieron el acceso al recinto e incluso se llevaron vehículos aparcados. Poco antes de las doce, medio centenar de cargos y simpatizantes de Vox partieron desde la plaza de Amárica escoltados por la policía.

La comitiva accedió al campus por el paso subterráneo de la estación de Renfe hasta la Facultad de Farmacia, sin coincidir en ningún momento con los contramanifestantes, concentrados en la parte trasera de la Facultad de Letras. Durante el acto, algunos asistentes retiraron algunas de las pancartas que asolan las paredes de las universidades, en la zona de la facultad de Farmacia.
Tensión puntual
Mientras el acto legal convocado discurría con la presencia de integrantes de VOX como Julia Calvet y Carlos Quero, en paralelo, cerca de 800 estudiantes de la UPV-EHU participaron en la protesta convocada por la izquierda abertzale. Los concentrados denunciaron la presencia de Vox en la universidad y criticaron tanto el cierre del campus como el amplio dispositivo policial desplegado para la jornada, que evitó que la cosa fuera a mayores, sobre todo tras las desacertadas declaraciones del rector de la UPV.
Aunque se vivieron momentos puntuales de tensión, como el enfrentamiento verbal de un ciudadano con los manifestantes, los cordones de seguridad evitaron cualquier contacto directo. La situación contrastó con los disturbios registrados el pasado 12 de octubre en el centro de Vitoria, que se saldaron con heridos y detenidos. Esta vez, el operativo policial se organizó para que la jornada concluyera sin altercados y con la progresiva recuperación de la normalidad en la zona universitaria, que hoy cerró sus puertas sin motivo.


