Los 27 estados miembros de la UE se reúnen hoy para marcar una postura conjunta y podrían seguir la línea marcada por España
La Unión Europea afronta este jueves una cumbre clave en la que los 27 Estados miembros debatirán su posición común ante la escalada del conflicto entre Israel e Irán. La reunión llega en un momento de máxima tensión internacional y con un cambio de tono evidente dentro del bloque comunitario, puesto que los apoyos del dúo EEUU-Israel cada vez son más reducidos.
En este contexto, la postura antibelicista defendida desde el inicio por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha ganado peso de forma significativa. Lo que hace semanas parecía una posición aislada se ha ido consolidando como una referencia para otros países europeos en función del transcurso de los acontecimientos.
Según el análisis del medio Politico, cercano al organismo de Bruselas, España ha pasado de ser una excepción a liderar una corriente mayoritaria dentro de la Unión. La condena de Sánchez a los ataques de Estados Unidos e Israel, que calificó de ilegales, marcó un punto de partida que ahora comparten más socios comunitarios.
El giro se ha acelerado en las últimas dos semanas. Gobiernos que antes mantenían silencio o una postura prudente han endurecido su discurso, preocupados por las consecuencias jurídicas y geopolíticas del conflicto. La reunión de hoy será decisiva para confirmar este viraje y definir una estrategia común. La Unión busca reforzar su papel diplomático y evitar una mayor escalada en Oriente Próximo.
Meloni lidera el cambio
Una de las que han virado su postura es la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien ha reconocido que las acciones militares quedan fuera del derecho internacional. Su posicionamiento refleja un cambio relevante incluso entre aliados tradicionales de Washington. Ahora, la UE planea reprender tanto a Estados Unidos como a Israel y exigir respeto por el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas.
De este modo, la cita de los 27 podría consolidar definitivamente la línea marcada por España, transformando una postura inicial minoritaria en una política exterior compartida por todo el bloque europeo.


