El de los Spurs asombra en su primer encuentro en este curso con 40 puntos ante el número uno del draft de esta promoción, Cooper Flagg
Es su tercer año y las expectativas están por los cielos. Él lo sabe y quiere corresponder. En la jornada de esta pasada madrugada en la NBA, jornada inaugural para la mayoría de los equipos, sobresalió por encima de todos, un nombre, Wembanyama, un jugador de 2,24 metros que está llamado a dominar la liga los próximos quince años con un repertorio inusual para un jugador tan alto, capaz de romper las leyes de la física con acciones propias de jugadores de menor talla. Es el mejor taponador de la liga, pero a sus 21 años, eso no le vale. Quiere ser el mejor también en ataque, busca hacer cosas que no se han visto aún en una cancha de baloncesto en un mundo en que ya parece todo inventado. Pero él parece que no está dispuesto a no dejar sellado su nombre en los libros de historia del baloncesto y durante el pasado verano demostró que busca ser único.
Nada más empezar las vacaciones se plantó en China, se afeitó la cabeza y aceptó los preceptos que se imparten en el Templo de Zhengzhou, donde un ´Shaolin´ le instruyó en conceptos como el kung fu, las artes marciales, el budismo zen, etc. Luego pasó por Japón hasta volver a Estados Unidos para seguir endureciendo su físico, liviano a la vista, y entrenar con exjugadores retirados para elevar su juego. Primero fue con Garnett, luego con Matt Bonner, un exjugador de la franquicia tejana, y por último, con Olajuwon. El que fuera uno de los mejores pívots de la NBA se dedica a realizar entrenamientos privados con jugadores. Tras sus días con él, a buen seguro que el nigeriano asumió que se trata de uno de sus pupilos más aventajados, más especial y con un techo que aún se desconoce. «He decidido hacerlo todo más violento este verano», aseguró. Y sí, la verdad es que en su regreso ha dado miedo.
Anthony Davis, superado
Ayer, en su estreno de esta temporada, dio un recital. 40 puntos y 15 rebotes con una cantidad de recursos que ya de por sí es hasta complicado almacenar en la mente todo el repertorio que tu potencial quiere demostrar. Hace de todo y cada vez mejor. De esos jugadores que regresan de vacaciones y se nota una mejora evidente. Se quiere comer el mundo y sus rivales, ayer un gran defensor como Anthony Davis, se vuelven de repente vulnerables ante tal magnitud de jugador. El futuro ya está aquí, es un jugador de 2,24 cuya posición en el campo es relativa. Sube el balón, desborda, lanza de tres… Los focos le apuntan y él busca la grandeza. En una temporada en la que no hay una amalgama de estrellas de primer nivel como en otras épocas, florece un jugador único. ¿Podría ser Wembanyama el MVP de la NBA esta temporada?


