La Xunta gallega del PP, entregada al lenguaje inclusivo

El gobierno gallego denegó una ayuda a una empresa por no utilizar el lenguaje inclusivo en la documentación y la justicia le da la razón

Parece mentira que sea la Xunta comandada por el PP la que denegó una ayuda de 10.000 euros al emprendimiento femenino a una empresa que no empleó en su solicitud un lenguaje inclusivo. Ahora, por si fuera poco, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) acaba de hacer pública una sentencia que avala la actuación de la Xunta en la negativa de conceder un crédito por semejante estupidez. La Consellería de Política Social e Igualdade decidió valorar con cinco puntos de un máximo de cien el «empleo de un lenguaje inclusivo en toda la documentación que se presente para tramitar el procedimiento«. Un requisito que ya no incluyó en la convocatoria de 2025. Por ello, la empresa recurrió y ahora la justicia gallega le deniega la razón.

Realmente en esta noticia hay varias cosas que no deberían ser así. Empezando por el hecho de que se den ayudas distintas al emprendimiento femenino que masculino, situando a la mujer en una posición de inferioridad respecto al hombre. ¿Donde queda la igualdad? Lo segundo es que en Galicia, donde prima la dictadura del gallego, a buen seguro que no pudo utilizar el castellano en la documentación aportada. De este modo, nos encontramos con el hecho de que unas chicas tratan de obtener un crédito que un hombre no podría optar a él, y todo ello rellenando una documentación en gallego inclusivo. El enésimo delirio del Partido Popular en Galicia, entregado totalmente al nacionalismo desde los tiempos de Feijoó.

El desnortado Gobierno gallego argumentó que «el masculino genérico implica un androcentrismo lingüístico que confunde el masculino con el universal». Ver para creer. De este modo, la empresa femenina no recibió esos cinco puntos porque en su plan de negocio presentado incluyó expresiones como «los clientes, los médicos, otros profesionales y estos profesionales«. Intolerable, al parecer. Al perder esos cinco puntos la empresa quedó fuera de las ayudas. Pero el TSXG le da la razón. ¿Funciona la justicia? ¿tiene equidad y equilibrio?