No podía ser en otra ciudad la designación de un alcalde musulmán que en Nueva York. La meca del ‘wokismo’, del capitalismo exacerbado, de la multiculturalidad sin límites y de la estupidez humana ha decidido que su nuevo alcalde sea un musulmán de 34 años llamado Zohran Mamdani, convirtiéndose en el 111º alcalde de la ciudad, el primero de origen surasiático y el más joven en más de un siglo de la ciudad. Su triunfo se basa en proclamar una política progresista que incluye la congelación del alquiler en viviendas con estabilización, autobuses gratuitos, salario mínimo de 30 USD por hora y aumento de los impuestos a los más ricos para financiar esas medidas.
Mamdani superó al exgobernador Andrew Cuomo y al republicano Curtis Sliwa, alcanzando algo más del 50 % de los votos en unos comicios con participación récord para una elección de alcalde en la ciudad. Residente en Queens y con raíces en Uganda y la India, su victoria ha sido interpretada como un cambio generacional y una señal de fuerza de la corriente progresista dentro del Partido Demócrata. Su toma de posesión está programada para el 1 de enero de 2026, momento en el que asumirá la enorme responsabilidad de gobernar una ciudad con más de 8,4 millones de habitantes, enfrentando retos como la vivienda, la movilidad, la seguridad y la desigualdad económica. Con su elección, Nueva York abre una nueva era política que podría marcar tendencia no solo local sino a nivel nacional.

Polémicas
El musulmán, que era asambleísta estatal por el distrito 36 de Queens en la Asamblea del Estado de Nueva York, cuenta con una serie de polémicas en su carrera política. Lo primero pasa por lo último, la campaña para la alcaldía, al haber sido acusado de recibir donaciones extranjeros, lo que contraviene las leyes federales y estatales que lo prohíben. Por su parte, comunidades hindús le han acusado de ‘hindufobia’ tras usar un lenguaje que consideran discriminatorio hacia ellos. Aun así, uno de sus declaraciones más controvertidas fue en referencia al cuerpo policial, al asegurar que había que «dejar de financiar al Departamento de Policía«. Ya en campaña, quiso matizar esas palabras. «Trabajaré con ellos».


