El técnico, que tiene el difícil papel de enderezar el vestuario, tendrá su primer prueba de fuego mañana en Albacete en los octavos de final de la Copa del Rey
Álvaro Arbeloa se presentó esta mañana en sociedad como nuevo entrenador del Real Madrid en sustitución del que fuera su compañero, Xabi Alonso. Su estreno ante los medios dejó claro que su etapa en el banquillo no será discreta, marcada por un estilo personal que combina cercanía, ironía y carácter. Desde el primer instante, el técnico quiso controlar el escenario y enviar mensajes más allá de las palabras. Optó por un tono cercano, llamando a los periodistas por su nombre y buscando contacto visual constante. Un gesto calculado que generó un ambiente distendido en la sala de prensa y que evidenció su intención de establecer una relación directa y personal con los medios desde el inicio.
La comparecencia tuvo un nombre propio flotando en el ambiente: José Mourinho. La pregunta llegó en el turno once y el técnico la recibió con una sonrisa anticipada. «Me esperaba esta pregunta«, dijo. Arbeloa reconoció la influencia del portugués, pero marcó distancias con naturalidad y humor, subrayando que intentar «imitarlo sería un error» y una vía segura al fracaso. El exlateral siempre fue un férreo defensor del entrenador portugués, al que tuvo a sus órdenes y que siempre destacó por decir lo que pensaba, gustase o no.
Uno de los momentos más llamativos llegó al abordar el estilo de juego del Real Madrid. Con sarcasmo, recordó que históricamente al club blanco “nunca se le ha reconocido jugar bien”, utilizando el ejemplo de las tres Champions de Zidane para denunciar la eterna sospecha que acompaña a los éxitos madridistas. “La gente decía que después de los partidos se iba a regar el jardín”, por aquello de la flor, una manera de decir que todo fue suerte.
También hubo espacio para el respeto y la lealtad. Arbeloa se mostró especialmente afectuoso con Xabi Alonso, dejando clara la amistad que los une. Al mismo tiempo, defendió con firmeza a Vinicius, al que protegió públicamente y al que animó a expresarse con libertad sobre el campo. «Quiero que disfrute y que baile«, llegó a decir. Veremos cómo gestiona Arbeloa los problemas en el vestuario, pero no tiene pinta de que vaya a permitir demasiadas tonterías. Alonso estalló más de una vez con la plantilla, achacándoles que parecían niños. Con Arbeloa, los jugadores no tendrán más excusas infantiles.
La primera comparecencia del nuevo técnico dejó una sensación clara: Arbeloa será cercano, pero no complaciente; irónico, pero con discurso claro. Veremos si llega como una transición o para quedarse. Un entrenador dispuesto a competir también en la sala de prensa. Mañana, en Albacete (21.00), llegará la primera prueba de fuego, en este caso en la Copa del Rey, de un tipo que promete personalidad desde el primer día.


