Los rojiblancos regresan a unas semifinales europeas diez años después, tras un esfuerzo titánico para recomponerse de los dos goles iniciales
El Atlético de Madrid logró la clasificación para las semifinales de la UEFA Champions League tras eliminar al FC Barcelona en una eliminatoria muy igualada, resuelta por detalles y condicionada por el resultado de la ida y la actuación arbitral. El conjunto de Diego Simeone partía con ventaja tras el 0-2 conseguido en el partido disputado en Montjuïc, un marcador que obligaba al Barcelona a asumir riesgos desde el inicio en el Metropolitano.
En el duelo de vuelta, el Barcelona salió con una presión alta y un plan ofensivo muy marcado, logrando adelantarse en el marcador en el minuto 4 con un gol de Lamine Yamal tras un error de la zaga rojiblanca. El tanto dio impulso a los de de Flick, que ampliaron su dominio y encontraron el segundo gol antes del descanso por medio de Ferrán Torres, tras una acción dentro del área que igualaba la eliminatoria en el global. Después, le anularon otro buen tanto al delantero.
El Atlético, sin embargo, supo resistir el mejor momento del Barcelona y reaccionó poco después con un gol clave de Lookman tras una internada por la derecha de un Griezmann preciso, que le dejó el balón en bandeja al goleador. Ese tanto redujo la ventaja culé en la eliminatoria y devolvió el control psicológico al conjunto rojiblanco, que volvió a su guion habitual de bloque bajo y transiciones rápidas. Todo lo que se podía esperar de un partido de este calibre.
En la segunda parte, el partido se volvió más táctico y con menos espacios, con un Barcelona obligado a asumir riesgos, sobre todo en las botas de Lamine, y un Atlético replegado buscando contragolpes. Hubo varias ocasiones claras para el conjunto azulgrana, pero un Musso soberbio sostuvo al equipo con intervenciones decisivas durante todo el encuentro.
El momento más polémico llegó en el minuto 78, cuando el árbitro revisó en el VAR una posible expulsión por una entrada sobre Antoine Griezmann, que terminó en tarjeta roja directa para Eric García, dejando al equipo catalán con diez jugadores en el tramo final y haciendo imposible la gesta. Esa acción terminó de condicionar el ritmo del partido y redujo la capacidad de reacción visitante.
A la olla
En los últimos minutos, el Barcelona acumuló centros y jugadas a balón parado en busca de un gol que forzara la prórroga, pero el Atlético se mantuvo firme en defensa, con especial protagonismo de su línea de centrales despejando balones dentro del área. El equipo de Simeone supo jugar con el cronómetro y cerrar los espacios para evitar ocasiones claras, además de gestionar mejor el cansancio, le encanta moverse en los terrenos más pantanosos.
El pitido final certificó la clasificación del Atlético de Madrid a las semifinales de la Champions League, una ronda que no alcanzaba desde hace casi una década. El Barcelona, pese a ganar el partido de vuelta, queda eliminado por el peso del resultado de la ida y por su falta de acierto en momentos clave del enfrentamiento. Hoy, es turno para el Real Madrid, que visita Munich con la obligación de darle la vuelta a la eliminatoria (perdió 2-1) si quiere pasar de ronda.


