CARTAS AL DIRECTOR: Un lector cuestiona un artículo de El Contrapeso y su autor responde

Mis ocho causas de la catástrofe cultural de España en el Informe Pisa. Por Ignacio Tusurya de Huegun

Hoy comienza en El Contrapeso la sección de CARTAS AL DIRECTOR en el que nuestros lectores contarán con un espacio para que los lectores puedan plantear discrepancias, matizaciones o críticas y para que los autores tengan la posibilidad de responder.

En el artículo arriba enlazado, Tusurya de Huegun habla del desastroso Informe Pisa, especialmente en el País Vasco, y ofrece ocho causas que han llevado a esta situación. En la octava habla de la introducción forzada de lenguas no maternas en la actual enseñanza en España.

ESTA ES LA CARTA AL DIRECTOR:

Estimados Sres:

No podía faltar la habitual demostración de falta de respeto y de cultura hacia las otras lenguas españolas, en este caso en el punto 8. Un punto lleno de ignorancia, mentiras y tergiversaciones.

Lo malo de estos jacobinos culturicidas es que nunca se los puede encontrar cara a cara para decirles lo que se piensa de ellos.

Ni la mínima idea de quien era Castelao, por cierto. Ni de lo que es el día a día en las aulas.

De un docente gallego al que individuos como ese le privaron «de su lengua nativa familiar» para imponerle otra… y que desprecia profundamente a liberales jacobinos, aunque se disfracen de tradicionales y contrarrevolucionarios.

RESPUESTA DEL AUTOR:

Estimado caballero,

Soy el autor del artículo cuyo punto octavo critica y tengo a bien decirle que si usted perdió su lengua gallega nativa, si es que la tuvo alguna vez, no fue por culpa del Caudillo, supuesto que usted pase de los sesenta y cinco años, claro, sino de su negligencia por no haberse pasado a su tiempo por las aldeas y haber aprendido de sus mayores y recopilado expresiones y vocabulario en una libreta, cosa que yo hice tanto con el gallego de Coruña y de Lugo como con todos los vascuences. Toda mi familia materna, aparte de mi familia política, es gallega de aldea y sabían y hablaban perfectamente gallego antes, durante y después del Caudillo, y yo lo aprendí de niño, y aún al día de hoy podría hablarlo con soltura en persona con usted. También me preocupé de adquirir libros en gallego, muchos publicados en los años sesenta y setenta.

Si algo ha perjudicado al gallego o a cualquier otra lengua española aparte del castellano, es la emigración rural propiciada por el Capital, la vergüenza del paisano aldeano frente al cacique señorito de ciudad, y la politización y manipulación de dichas lenguas por parte de comunistas separatistas, que en su afán por hacer nación donde no la había, han uniformizado y modernizado artificialmente las mismas, al estilo liberal jacobino, como dice usted, haciendo calcos del castellano, hasta llegar a extinguir la lengua popular de las aldeas.

En el caso del gallego, me duele especialmente cuando oigo decir xestión, xerencia, Uxía y otras excentricidades que mi madre pronunciaba con neta y clara g francesa, y no con la sh que han generalizado los politicastros y académicos da lengua jaleguiños de ciudad en un gallego que ya no es gallego y que usted tiene la osadía de enseñar en las aulas para espanto de los antepasados de sus alumnos si levantaran la cabeza. Vaya vd. a Germade y pregúnteles a los más viejos cómo se llama su pueblo. Y siga vd. echándole la culpa  de no saber la lengua de sus ancestros, al Caudillo quen falaba jalego mellor que vostede. Reciba un cordial saludo de mi parte.

Ignacio Tusurya de Huegún.