Las discrepancias con otro nacionalista como Xabier Arzalluz provocaron su salida del Partido Nacionalista Vasco en 1985, aunque siguió ligado al partido
Carlos Garaikoetxea, primer lehendakari del País Vasco tras la recuperación de la democracia y figura clave en la construcción del autogobierno vasco moderno, ha fallecido este lunes a los 87 años tras sufrir un infarto en Pamplona. Con su muerte desaparece uno de los nombres más determinantes de la política vasca de las últimas décadas, protagonista directo de la transición autonómica y arquitecto del entramado institucional que dio forma a la Euskadi contemporánea.
Nacido en Pamplona en 1938, Garaikoetxea se formó como abogado y economista en la Universidad de Deusto antes de iniciar una carrera vinculada al mundo empresarial y posteriormente a la política. Su incorporación al nacionalismo vasco organizado se produjo durante los últimos años del franquismo, convirtiéndose rápidamente en uno de los dirigentes más influyentes del Partido Nacionalista Vasco en Navarra y posteriormente en el conjunto de Euskadi.
Tras la aprobación del Estatuto de Gernika de 1979, Garaikoetxea fue elegido primer lehendakari del nuevo Gobierno Vasco democrático en 1980. Aquel mandato estuvo marcado por la tarea histórica de construir prácticamente desde cero las instituciones del autogobierno vasco. Durante sus años al frente del Ejecutivo se pusieron en marcha organismos fundamentales como la Ertzaintza, Osakidetza y la televisión pública vasca, pilares que todavía hoy definen buena parte de la estructura institucional vasca.
Su etapa política coincidió además con algunos de los momentos más complejos de la reciente historia vasca, incluyendo la violencia de ETA, la crisis industrial de los años ochenta y las devastadoras inundaciones de Bilbao de 1983, cuya gestión reforzó su imagen de dirigente sólido y ejecutivo eficaz. También impulsó el desarrollo del euskera dentro del sistema educativo y defendió el fortalecimiento del Concierto Económico vasco como herramienta clave de autogobierno.
Sin embargo, su trayectoria quedó marcada por la profunda ruptura interna que dividió al nacionalismo vasco en los años ochenta. Las discrepancias con la dirección del PNV y especialmente con Xabier Arzalluz terminaron provocando su salida del partido en 1985. Un año después fundó Eusko Alkartasuna, formación socialdemócrata nacionalista con la que buscó construir una alternativa política dentro del espacio soberanista vasco.
Eurodiputado
Además de lehendakari, Garaikoetxea fue parlamentario vasco, parlamentario navarro y eurodiputado. Aunque se retiró de la primera línea política a finales de los años noventa, siguió siendo una figura de referencia moral y política dentro del nacionalismo vasco. En 2025 recibió un homenaje institucional por parte del Gobierno Vasco, donde el actual lehendakari, Imanol Pradales, lo definió como el “extraordinario arquitecto de Euskadi”.
La figura de Carlos Garaikoetxea deja un legado complejo pero decisivo. Para unos, fue el hombre que transformó el Estatuto de Gernika en instituciones reales y consolidó el autogobierno vasco moderno. Para otros, simbolizó también las fracturas internas del nacionalismo vasco. En cualquier caso, su nombre queda unido de forma inseparable a la construcción política de Euskadi tras el franquismo y a una de las etapas más trascendentales de la historia reciente del País Vasco.


