Gracias Bad Bunny, tú enterraste el feminismo

«No hay mal que por bien no venga». Por un lado, hemos tenido que aguantar (y seguimos) las canciones de Bad Bunny, con letras como «La noche se puso kinki, tres dedos en el toto, en el culo el pinky, las moñas violeta como Tinky Winky, una nalga y la dejo como Po, le doy por donde hace pipí, por donde hace popó”, pero sin quererlo, sin esperarlo, la ridiculez del puertorriqueño ha sacado a la luz la contradicción de pensamiento y obra de gran parte de la sociedad española, defensora de una cosa y la contraria. Feministas de teoría y no de práctica, hipócritas eternas, sexualización voluntaria, adulación a un hombre rico, búsqueda de fama y dinero… Al final, todo es habladurías y mentiras, y este es la puntilla para enterrar el feminismo y el wokismo, una creación de las élites según reputados politólogos.

Y todo gracias a Bad Bunny, que no ha hecho sino exponer una realidad aplastante que ya sabíamos: no existe el qué, existe el quién. Incluso, dejas de ser feo si tienes dinero. Porque si Julio Iglesias en su conciertos hubiera contratado a un par de tipos que van seleccionando a mujeres guapas que se van a ir a retozar y a perrear en un espacio donde también está en cantante, ¿qué hubiera ocurrido? ¿O si lo hace Bertín Osborne? Pero es Bad Bunny, el alma del ‘reggaeton’, ‘ya tu sabe’, así que a disfrutar que somos jóvenes. Nada distinto a lo que sucede en muchas discotecas del país, donde si tú te acercas a una de estas ‘divas’ eres un «baboso» o «machista», si insistes eres un «abusador», en un mundo patriarcal donde domina el hombre, además de que se aprovechan muchos de ellos de jóvenes inocentes sin capacidad de decisión.

Hasta que llega Bad Bunny y su ‘perreo’, entonces «viva la sexualización«, el patriarcado, viva la carne y que me sexualice lo que quiera. Vivan las canciones machistas, la mujer como objeto, la cosificación y el sexo libre. Tengo unos principios para unos casos, pero tengo otros para otros casos. Así soy yo, muy libre. Si me sexualiza un pobre es machismo, si lo hace un rico, soy una mujer empoderada que hace lo que quiere. Y luego te encuentras con individuas como Ester Expósito, que ya es el summum de la desfachatez. Ahora dice que «es misoginia» que la critiquen por retozarse hasta el suelo. No, es sentido común, pero tú no lo tienes.

La misma que hacía de plañidera porque le sexualizan los hombres en entrevistas en medios de izquierdas, publica siempre fotos con poca ropa, sus papeles en el cine siempre tienen el mismo patrón de chica guapa. Estamos esperando un papel en el que no se sexualice, por ejemplo de maestra o de psicóloga, aunque estamos seguros de que todo acabará en un tórrido romance con uno de sus clientes. Porque cada uno es buena para una cosa. Ella es muy guapa y hace de guapa, no le pidas que tenga una conversación sobre Aristóteles o que reflexione correctamente. Porque estas chicas viven en una particular burbuja donde conviven el femismo y la sexualización constante. Qué casualidad que sale con un desconocido muy pobre como Mbappé.

Publicaciones de Espósito, la que no se sexualiza:

El problemas no son los hechos, el problema es el discurso. Cada uno puede hacer lo que quiera con su vida, pero hay dos cosas por las que no vamos a pasar: la primera es el mal ejemplo que dan a otras chicas jóvenes, mandándoles estos mensajes contradictorios mientras idealizan la ridícula fama y el dinero. Entendemos que es cierto el refrán de «el dinero, la fama y el poder atraen a la mujer», pero entonces que nos vendan la moto wokista de que España es machista, misógina y de que le sexualizan los hombres. No, la machista y la que te sexualizas, además de hacer gala de una doble moral ridícula, eres tú, porque no sabes hacer otra cosa, es así de sencillo. Para un evento de metafísica no te van a llamar.

Ábalos, el ‘hermoso’

Y me viene a la cabeza Ábalos; siempre ha estado rodeado de mujeres jóvenes, muchas de ellas meretrices, hasta acabar perdiendo la cabeza. Y Ábalos era aún más feo, más viejo y más gordo que Bad Bunny. Pero eso no importó. Con dinero, poder y lujo, la belleza ya no importa. Eran prostitutas, dirán muchos. No veo mucha diferencia entre la actitud de muchas chicas ante el famoso de turno y las ‘amigas’ de Ábalos o el ‘tito Berni’. Se trata de dilapidar tus gustos reales y tu dignidad por acercarte a la fama, al famoso de turno, o al dinero. Y, lo más gracioso, vemos a feministas de puño en alto defender a Bad Bunny. Si viene un extraterrestre, ¿cómo se lo explicas?

Es una pena de generación de mujeres a las que el feminismo les ha lavado la cabeza diciéndoles que podían ser lo que quisieran en cada momento, sin valorar las contradicciones y, sobre todo, las consecuencias. Porque cada acto las tiene. Ellas siempre hablan de derechos, pero nunca quieren enfrentar las consecuencias, al igual que un niño pequeño. Y luego, cuando tus actos no tienen ninguna coherencia respecto a cuando te pones delante de un micrófono a hacerle el juego al mismo sistema que te ha encumbrado como actriz, la gente te cala y te critica con razón. Y no, luego no vale lloriquear echando balones fuera diciendo que es que «hay mucha misoginia». Primero sé coherente y luego ya podrás criticar a quién sea. Vaya ejemplo.

El mismo ejemplo que muchas de las que van a la ‘Casita’ de Bad Bunny para salir en las cámaras, interactuar con el cantante, llamar su atención, etc. Muchas veces, cuando veo a chicas de 20 años entregadas, pienso en su padre, y me pregunto por qué estuvo tan ausente porque las consecuencias son duras. Qué importante es la figura paterna para prevenir estos delirios, aunque muchos padres tampoco hacen nada cuando su hija, ‘su niña preciosa, va enseñando todo en redes sociales o, peor aún, en ‘Only Fans’. Es una sociedad de mujeres a las que el feminismo les engañó y las pruebas son evidentes. Lo bueno, que con todo esto, el feminismo ya se ha demostrado que es una patraña para ovejas. Y todo gracias al cantante más machista, ¿quién lo iba a decir?