OPINIÓN: ‘El feminismo era esta basura’. Por Daniel Harguindey

Esperemos que con la anunciada muerte de Podemos, el feminismo en este país, pase a la historia como un mal recuerdo, un hecho aislado del pasado que no sirvió más que para confrontar a hombres y mujeres. El feminismo de Irene Montero morirá también a raíz del caso de Elisa Mouliaá, totalmente representativo de los que supone la ley del ‘sí es sí’, que en este caso se disfrazó en forma de karma contra uno de los ‘padres’ de la medida, Íñigo Errejón. En ese sentido, justicia kármica para Errejón, que por otro lado se ha visto envuelto en una denuncia por parte de una chica que después de una noche de diversión, decidió denunciar por abuso sexual al entonces político. «Llegaré hasta el final«, dijo antes de retirar la denuncia. Posteriormente, vuelve a ratificar su denuncia. La vida de un hombre en manos de una persona cambiante, por decirlo suave. Errejón no me da ninguna pena, eso de antemano.

Su abogado, Alfredo Arrién, explicó así sus vaivenes: «Esa decisión fue impulsiva y sobre todo fundada en la salud mental que decía; efectivamente, tuvo un ataque de ansiedad derivado a que había hablado con otras dos presuntas víctimas de Íñigo Errejón que no querían denunciar«, señaló. En definitiva, su defendida es una persona impulsiva, cambiante, que está en un estado alterado, que pasa demasiado en tiempo en redes sociales y que, a pesar de todo ello, tiene la llave para poder hundir la vida de cualquier hombre. Y lo llaman justicia. Porque muchos hombres se han topado con mujeres así, con las que una noche de fiesta se convirtió en una pesadilla. Muchas mujeres desequilibradas han puesto denuncias falsas contra hombres inocentes, comiéndose el principio de presunción de inocencia y señalados por la opinión pública. Es más, muchos hombres viven un auténtico infierno por este motivo. Unos ya no pueden ver a sus hijos, otros están en la cárcel por falta de pruebas en su defensa, otros quedan estigmatizados de por vida… La noche y el desenfreno conducen directamente a problemas. Acabar en la cama equivocada te puede arruinar la vida.

La idea del feminismo era eso, darle un poder desmedido a las mujeres por el hecho de serlo y confiar en que estos ‘seres de luz’ siempre dicen la verdad y nada más que la verdad. El caso de Errejón ha sido totalmente paradigmático de lo que es una realidad en España que muchos hombres sufren, mientras la sociedad les da la espalda. No existen para muchos, el sufrimiento no es igual para todos, rompiéndose el principio de igualdad ante la ley de los seres humanos. Por tanto, el feminismo es demoníaco. Primero hemos partido de una justicia desigual, contradiciendo uno de los principios básicos de una sociedad normal. ¿Cómo se explica sino que a mediados de 2023, un total de 108 abusadores sexuales salieran a la calle con la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, y más de 1.000 vieron sus penas reducidas?. Esta era la lucha de los podemitas y socialistas por la mujer, ponerla en peligro por su ineptitud.

¿Saben aquello de monos con pistolas? En este caso, añadiremos un mono enrabietado, que no sabe de nada, pero tiene mucho odio y rencor dentro. Y tiene una pistola. Y así ha sido, el feminismo se ha llevado por delante a hombres y mujeres. Sin embargo, sale muy barato una denuncia falsa. Si la pena por tratar de mentir fuera igual que la pena al infractor, la cosa cambiaría. Se sabe que muchos de estos seres de luz, cuando las cosas no funcionan como ellas quieren, han acudido a esa baza para hacer daño. Y no olvidemos que lo de Errejón no es un caso aislado. Porque en la bancada socialista-feminista tenemos casos como los de Ábalos y sus queridas ‘sobrinas’, el caso del Tito Berni en plena pandemia, o los casos de supuestos abusos o dudosas actitudes de militantes como Francisco Salazar, José Tomé, Javier Izquierdo, Francisco Luis Fernández o Toni González. Aquello de «dime de qué presumes y te diré de qué careces». Pero sigamos hablando de demonios.

Ábalos de paseo con una de sus ‘amigas’

El feminismo ha sido uno de los pilares de la ‘Ley Trans’, en la que las personas mayores de 16 años pueden cambiar legalmente su género y nombre en documentos oficiales mediante una declaración administrativa simple, sin necesidad de evaluación médica o psicológica. Muchos jóvenes arrepentidos operados ya no tienen marcha atrás. Como se escribió ayer en este medio en el artículo La polarización política o la táctica del poli malo-poli bueno’, para fragmentar una sociedad lo más sencillo es hacerlo desde dentro. Primero destruyo las bases de la sociedad y luego creo caos y polarización, por último te doy el remedio que al poder le interesa. Para ello, le hago creer a la mitad de la población (mujeres) que, aunque no lo crean, viven sometidas en una sociedad machista y patriarcal. Después genero una solución falsa, el feminismo. Las consecuencias de esta farsa, las que vemos: soledad, salud mental por los suelos, falta de niños, sustitución demográfica, millones de abortos (lo más grave), eutanasia en máximos, etc.

La jugada está muy clara. Si los malos quieren dividir la sociedad, ¿cómo lo harían?. Influyendo en el pensamiento; metiéndose en tu cabeza, es mucho más barato y limpio que pegar tiros. ¿Y qué buscan? Buscan polarización, escasa natalidad, romper el modelo de familia tradicional, diversión (o perversión) para los sentidos, en definitiva, el derrumbe del modelo social europeo tradicional. El feminismo era una escopeta que mataba todos los pájaros de un disparo. Una jugada maestra; al demonio hay que respetarlo y conocerlo para poder ponerle frente. Diez años después de la llegada de Podemos y su lucha contra el patriarcado, tenemos un país que mata a más de 100.000 niños al año en el vientre de sus ‘madres’. Y lo subyace en el fondo tras esta ruptura del modelo de siempre, mujeres y hombres solos, y en definitiva, no sé si lo notáis, es mucha infelicidad, mucha gente que no sabe hacia donde tirar. Sin Dios, familia ni horizonte. Porque irte de viaje y de discotecas resultó que, ¡oh sorpresa! es pan para hoy y hambre para mañana. Es como una casa sin cimientos. Y es lo que está pasando, que todo el modelo feminista se está derrumbando y esto ya no lo para nadie.

Las mujeres, señaladas

Pero, ojo, que aquí toca que cada cuál asuma responsabilidades. Muchas mujeres se han dejado engañar, puesto que han caído en esta farsa de la manera más inocente posible, se les ha regalado la vitola de víctimas y lo han aceptado gustosamente. Por eso, cuando argumentas, muchas caen en un choque de cables cerebrales. Se encuentran atrapadas entre dos fuerzas: la realidad y la manipulación mental. Pasa mucho en esta sociedad en otros ámbitos. Algunas repiten aquello de la diferencia de oportunidades, techo de cristal, diferencia de salarios, etc. Pero cuando se les pregunta por una medida en concreto con la que que el hombre tiene un privilegio sobre la mujer, se quedan en blanco. Porque no hay ninguna. Porque ese feminismo del S. XIX surgido en Francia tenía un sentido en vista de la desigualdad de oportunidades existente, pero esto es una farsa, que por cierto muchas mujeres, repito, han comprado. Cada cuál que asuma su responsabilidad, eso es empoderamiento.

Y no olvidemos que una de las consecuencias del feminismo monteriano era no tener hijos. Sé libre, no te ates a nada, los hijos son una carga, la familia es una losa… te decía, mientras la prensa izquierdista te lanzaba artículos constantes de este tipo: ‘Los problemas que no te cuentan de ser madre’, ‘el horrible postparto’, ‘siento que a mi hijo no le importo’, ‘no tengo tiempo para nada’ etc. O, lo que es aún más ridículo, la relación entre tener hijos y la destrucción del planeta, porque si la contaminación y el calor y que si las vacas se tiran pedos muy tóxicos y ahora no se puede tener niños porque el planeta va a colapsar. Mensajes para estúpidos. Un vendaval de la auténtica desinformación que ha acabado calando en un sociedad débil y feminizada, que como no tiene cimientos ni principios, baila al son de la élite que nos dirige. Una sociedad de borregos. Eso sí, no tengáis hijos vosotros que ya los tengo yo. Porque Irene Montero no tiene uno ni dos, sino tres. Ni aun así algunas abren los ojos.

De la misma manera que vendieron que ellos eran muy de barrio, antes de irse a una mansión en Galapagar, lejos de los índices de criminalidad y peligro de muchos barrios de este país. Claro que después de semejante farsa, Podemos está al borde la desaparición, sumando la friolera de cero escaños en las últimas elecciones de Aragón. Para acabar, recuerdo otra de las voces en contra de las familias numerosas, la diabólica Ursula Gertrud von der Leyen, Presidenta de la Comisión Europea, que quiere limitar el número de vástagos por familia, pero ella tiene siete hijos. ¡Siete! Lo cierto es que muchas mujeres de esta época han quedado retratadas, al ser tan volátiles como una pluma que se la lleva el viento. Los hombres feministas no merecen ni siquiera una línea.

La familia numerosa de Von der Leyen