Vladimir Putin ayer se reunió durante cinco horas con la delegación estadounidense a pocos meses de cumplirse los 4 años del conflicto entre Rusia y Ucrania. La opinión popular occidental, habitual a tomar partido rápidamente, se inclinó en su día por Ucrania, catalogando al presidente ruso como un malvado tirano. Pero la realidad, generalmente, tiene muchas más aristas. Y aquí llega el papel de Europa, que parece que quiere jugar a ser Estados Unidos, nada más cercano al error. Porque Rusia se asemeja un tanto a China, no ya por algún delirio comunista atrapado del pasado, sino porque es otro gigante dormido, y es mejor que siga así. Rusia no es Europa, rota en millones de pedazos, incluso dentro de un mismo país. Y tiene un sinfín de problemas como para querer hacer de juez. Al juez se le respeta porque es la máxima autoridad y a Europa, ahora, no la respetan ni los propios europeos. Y, la mayor diferencia: Rusia está unida, con un objetivo marcado, Europa deambula en la más absoluta nada identitaria. Incluso, la Unión Europea ha generado un sinfín de problemas: inmigración masiva, sustitución étnica, aumento de la violencia, adoctrinamiento en las escuelas, apoyo económico al lobby LGTBI, una fiscalidad desatada, carestía en los alimentos y aumento de la pobreza, entre otros.
De todos esos problemas, Rusia solo podría reconocer el monetario, que también está al límite. Ya lo avisó Putin. “Rusia no es vuestro enemigo; vuestros enemigos son vuestros dirigentes”. Qué razón tiene. Por tanto, Europa no está para dar lecciones al país exsoviético. ¿Algún país de la UE, acaso, podría vanagloriarse de que el presidente electo haya logrado una masiva votación del el 88% de los votos, el porcentaje más alto de victoria en una elección presidencial en Rusia desde la Unión Soviética. Y Putin ya ha avisado por activa y por pasiva: “No queremos guerra con Europa, pero si Europa la quiere estamos preparados ya mismo”. Es lo que tiene jugar a ser USA. ¿Europeos muriendo por este conflicto? Estados Unidos solo hay una y, sus métodos de meterse en todos los líos, son más que cuestionables, pero su capacidad armamentística no es debatible.
Al presidente ruso parece que se le está acabando la paciencia, lo cuál, aunque parezca mentira, no le ha pasado con Ucrania y él así lo explica: “Si Europa se mete con Rusia, no tendrá ni de cerca el mismo trato que con Ucrania”. Puede parecer exagerado y prepotente, pero así es. Si Rusia hubiera querido acabar con su país vecino lo hubiera hecho sin vacilar, la capacidad de uno y otro no tiene nada que ver. Se trata de una guerra controlada, donde Rusia le deja jugar algunas cartas a Ucrania, a pesar de su presidente Zelenski, que últimamente se rasca demasiado la nariz. Y los rusos están con su presidente, siguen unidos y no titubean. Europa no debería jugar a ejercer de juez de guerra ni a amenazar a otros, sino a limpiar su propia casa, ya que no está para dar lecciones.


