Los Knicks ganan el anillo de la NBA tras más de medio siglo de sequía

La última vez que los de Nueva York conquistaron el campeonato, Estados Unidos retiró las tropas de Vietnam y se inauguraron las Torres Gemelas

Los New York Knicks ya son campeones de la NBA. Una de las franquicias más icónicas del baloncesto puso fin a una de las mayores esperas del deporte estadounidense tras imponerse por 94-90 a los San Antonio Spurs en el quinto partido de las Finales y cerrar la serie por 4-1. Más de medio siglo después de su último anillo, conquistado en 1973, el equipo neoyorquino vuelve a levantar el trofeo Larry O’Brien y reescribe una historia marcada durante décadas por la frustración deportiva y los fracasos constantes.

En aquel equipo era titular Phil Jackson, el conocido como ‘el señor de los anillos’, por sus 13 títulos de la NBA. Los dos como jugador fue con aquellos ‘knickerbockers’, en 1970 y 1973. Luego añadió 11 como técnico. Desde entonces no suben al trono de la NBA, 53 años. Para hacernos una idea, en aquel 1973 estalló la Guerra del Petróleo, Estados Unidos retiró definitivamente sus tropas en la guerra de Vietnam y se inauguró el World Trade Center. El mundo ha cambiado totalmente desde entonces, por lo que la travesía por el desierto ha sido demasiado larga.

Los Knicks son una de las franquicias con mayor peso histórico y mediático del deporte estadounidense, pero durante décadas quedaron lejos de competir por el campeonato. Incluso, se la aparejó el estigma de «equipo maldito», por sus fracasos constantes. Cambios de rumbo, de jugadores, de entrenadores, eternas reconstrucciones y, mientras tanto, un Madison Square Garden que vivía de antiguos momentos gloriosos pero que estaba ‘en pena’. No quedarán vivos muchos de los aficionados que pudieron saborear el último anillo. Toda una generación que se cansó de ver perder a una de las franquicias con más solera pero que se había convertido en un hazmerreír.

La cara del campeonato fue Jalen Brunson. El base firmó una actuación monumental con 45 puntos en el encuentro decisivo y fue elegido MVP de las Finales. Ejerció de líder de la franquicia desde el primer día, incluso renunciando a contratos mayores en otros equipos, pero con el sueño de volver a erigir a los Knicks en campeones. En su día, vivió a la sombra de Luka Doncic en sus inicios en la NBA y buscó el éxito fuera ya que los Mavericks no podían sostener otro gran contrato como el del esloveno. En el último cuarto asumió completamente el control del partido y lideró una nueva remontada de un equipo que convirtió la resistencia en su principal seña de identidad durante toda la serie.

Remontada otra vez

El encuentro comenzó cuesta arriba para Nueva York. Los Spurs salieron con mayor intensidad y llegaron a contar con ventajas de hasta 16 puntos durante distintos momentos del partido. Durante buena parte de la noche pareció posible que la eliminatoria regresara a Nueva York para un sexto encuentro, que hubiera sido lo normal en función del buen nivel que tienen en estos Spurs, que no tardarán en conseguir un anillo.

Jalen Brunson

Pero los Knicks volvieron a demostrar por qué esta serie quedará como una de las más competidas de los últimos años. El equipo redujo pérdidas, elevó la presión defensiva, atacó en transiciones rápidas y encontró en Brunson una fuente constante de puntos cuando el ataque colectivo dejó de funcionar. El base terminó anotando casi la mitad de los puntos de su equipo y firmó la mejor actuación anotadora de un jugador de los Knicks en unas Finales de la NBA.

Esta temporada por fin cambió el relato. El equipo logró consolidar un bloque competitivo alrededor de Brunson y consiguió una de las trayectorias más sólidas de los últimos playoffs. En las Finales destacó especialmente por su capacidad para remontar situaciones adversas y mantener la calma en finales ajustados, además de por tener mucha sangre fría y confianza cuando los encuentros se ponían cuesta arriba, un ejemplo de fe y constancia.

Los Spurs de Wembanyama

En el lado contrario quedó un proyecto que apunta a marcar la próxima década. San Antonio, liderado por Victor Wembanyama, llegó a las Finales con la intención de acelerar su regreso a la élite, pero terminó encontrándose con un rival más maduro y experimentado en los momentos decisivos. Cometieron demasiados errores no forzados y la juventud se pagó con creces.

Wembanyama volvió a dejar acciones dominantes en ambos lados del campo y presencia constante cerca del aro, aunque los Spurs no encontraron la continuidad ofensiva necesaria para forzar un sexto partido. La derrota no cambia la percepción sobre el potencial del equipo texano, que aparece como uno de los grandes candidatos de futuro en la NBA.

Con el pitido final comenzó la celebración. Nueva York vuelve a ser campeona. Una ciudad acostumbrada a exigir títulos recupera una imagen que llevaba más de cinco décadas esperando: los Knicks en lo más alto del baloncesto mundial. Veremos si no hay que esperar más de medio siglo para el siguiente campeonato.