Irlanda del Norte se convierte en zona de guerra tras la última gota que ha colmado el vaso

Un inmigrante sudanés asesinó en mitad de la calle a un irlandés tras desfigurarlo y grupos armados han tomado las calles para proteger a su pueblo

Ha sido la gota que ha colmado el vaso. Al igual que en el resto de Europa, la inmigración masiva y descontrolada ha hecho estragos sobre el modo de vivir europeo de los últimos siglos. Y en Irlanda del Norte y otros puntos del reino Unido, lógicamente, han dicho basta. Grupos de hombres han tomado las calles, están asaltando casas de inmigrantes, quemando coches, haciendo barricadas… hartos de que los gobiernos globalistas favorezcan sin parar la llegada de salvajes capaces de hacer lo que hizo ayer un psicópata sudanés de 30 años.

Las imágenes son de las que se te quedan grabadas en la retina. En mitad de la calle, trató de cortarle la cabeza tras desfigurarlo previamente. El joven se encuentra en estado crítico en el hospital, aunque no recobrará su vida anterior tras las lesiones sufridas. En ese momento, unos hombres atacaron con palos al sudanés de 30 años hasta reducirlo e instantes después llegó la policía, pero ya era tarde. Salvajes matando a gente inocente sin ningún motivo; el infierno sobre la tierra, provocado además.

Este hecho ocurrió el lunes y ayer se desató la guerra en varios puntos de Irlanda del norte, sobre todo Belfast. Por redes sociales, se hicieron movilizaciones para salir a las calles. «Ven de negro, con capucha y sin móvil. Ven dispuesto a pelear o ser arrestado», rezaba el mensaje que fue compartido por miles de usuarios. A partir de ahí, se desató el caos. Miles de jóvenes así lo hicieron, hartos de que salvajes invasores sesguen las vidas de los locales gracias a las políticas de sus mandatarios, que buscan siempre lo peor para el país que gobiernan. Otros Sánchez repartidos por Europa para destrozarla desde dentro.

Y no parece que esto vaya a acabar aquí. Hoy, Belfast ha amanecido en algunos puntos como zonas bélicas, con coches ardiendo, destrozos, mobiliario quemado. El hartazgo de un país quedó patente, aunque puede haber réplicas en otros países dada la situación global que está viviendo el Viejo Continente. Europa tiene paciencia pero ya es hora de defender, no ya las fronteras, sino la seguridad de los ciudadanos. Y como el gobierno no lo hace, el pueblo ha tenido que tomar cartas en el asunto.

El Reino Unido se ha cansado

La situación en el Reino Unido venia desbordándose desde hace tiempo y ayer, el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, sufrió la consecuencias cuando tuvo que ser protegido para que los propios ciudadanos no le lincharan cuando caminaba por la calle. Le increparon, le insultaron y le recordaron que es el culpable de todos estos actos por permitirlos y no aplicar una política de fronteras abiertas.

Las autoridades han condenado el asesinato y han pedido calma a la población, es decir, que esto se olvide hasta que pase lo siguiente. Por algo, los medios, en connivencia con el poder, tapan estos asesinatos u ocultan la nacionalidad de los agresores, para que el pueblo no se rebele. Pero esto no hay quien lo esconda y mientras el gobierno favorezca la delincuencia a todas las escalas, será el pueblo el que se tenga que defender.