Los obispos subrayan que debe prevalecer la acogida y la protección de las personas inmigrantes y dicen que votar es «un deber moral»
La Iglesia católica ha tomado posición en plena campaña de las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo con un mensaje centrado en la inmigración y la participación electoral. Los Obispos del Sur de España han difundido un comunicado en el que defienden abiertamente la acogida de inmigrantes “como exigencia del respeto a la dignidad de toda persona humana” y, al mismo tiempo, llaman a los andaluces a acudir a las urnas.
El pronunciamiento llega en un momento de máxima tensión política alrededor de la inmigración. La regularización impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez, respaldada inicialmente por asociaciones cercanas a la Iglesia como Cáritas, ha reabierto el debate sobre el impacto migratorio en España. Mientras tanto, Vox ha convertido la “prioridad nacional” y el rechazo a la inmigración irregular en uno de los pilares de su campaña en Andalucía, de modo que el partido de Abascal y la Iglesia chocan en ese aspecto.
En ese contexto, los obispos subrayan que, pese al derecho de los Estados a regular los flujos migratorios, debe prevalecer la acogida y la protección de las personas migrantes. La referencia no ha pasado desapercibida al producirse en mitad de una campaña donde el discurso migratorio ocupa buena parte del debate político y mediático.

Además de defender la acogida al inmigrante, la Iglesia insiste en la necesidad de participar en las elecciones. En su comunicado recuerda que votar no solo es un derecho, sino también “un deber moral” para contribuir a construir una sociedad “más justa y humana”. Los obispos piden a los ciudadanos actuar “con responsabilidad” y evitar la polarización política y social.
En línea con el Papa
El texto también reclama respeto a la verdad, convivencia y cooperación entre distintas sensibilidades políticas, sin mojarse más en ese aspecto, como es lógico. A su vez, advierte contra la utilización de elementos religiosos con fines partidistas y anima a los políticos católicos a no esconder su identidad religiosa en la vida pública.
La posición de la Iglesia coincide además con el discurso mantenido en los últimos meses por el papa León XIV, que se ha mostrado especialmente activo en la defensa de los migrantes y en sus llamamientos contra la confrontación política y social, sorprendente en un momento en el que la llegada indiscriminada de extranjeros están provocando múltiples problemas en la sociedad española.


