Más de 1.200 libaneses han muerto hasta la fecha y cerca de un millón de personas han sido desplazadas en uno de los puntos más graves del conflicto
La ofensiva israelí en Líbano se ha intensificado de forma notable desde comienzos de marzo. Los ataques ya no se limitan al sur del país, sino que también han alcanzado zonas urbanas, incluidos suburbios de Beirut, lo que muestra una expansión clara del conflicto. Según los últimos datos, más de 1.200 personas han muerto y entre 3.600 y 3.700 han resultado heridas.
El impacto humanitario es muy grave. Se estima que más de un millón de personas han sido desplazadas, lo que representa cerca del 20% de la población del país. Muchas familias han abandonado sus hogares con lo puesto, y numerosas localidades del sur han quedado prácticamente vacías. Solo en las últimas 24 horas se han registrado nuevas víctimas, lo que indica que la violencia sigue aumentando sin señales de freno inmediato.
En el plano militar, Israel no solo está realizando bombardeos, sino que también ha desplegado tropas terrestres. En los combates con Hezbolá han muerto al menos 9 soldados israelíes, lo que refleja la intensidad de los enfrentamientos directos.Además, la situación ha afectado a fuerzas internacionales. Tres cascos azules de la ONU han muerto en ataques recientes, lo que ha generado una fuerte reacción internacional. También se han reportado daños en hospitales e infraestructuras básicas, empeorando la crisis.
El impacto sobre la población es masivo. Se estima que más de un millón de personas han sido desplazadas, lo que equivale aproximadamente a uno de cada cinco habitantes del país. En el caso de los menores, cientos de miles han tenido que huir, con cifras que muestran evacuaciones constantes cada pocos segundos en los momentos más intensos
El objetivo militar de Israel es avanzar hasta el río Litani, una línea estratégica clave. Esto implicaría controlar aproximadamente el 10% del territorio libanés, algo que ha generado preocupación global por el riesgo de escalada regional. El gobierno israelí ha endurecido claramente su discurso. El ministro de Defensa, Israel Katz, ha afirmado que el ejército demolerá todas las viviendas en las localidades cercanas a la frontera con Líbano.
Según sus declaraciones, esta estrategia seguirá el llamado “modelo de Gaza”, que consiste en destruir zonas enteras para eliminar la presencia de grupos armados. Israel sostiene que muchas viviendas son utilizadas por Hezbolá como bases o almacenes de armas. También ha confirmado su intención de crear una “zona de seguridad” hasta el río Litani, bajo control militar. El objetivo sería impedir que Hezbolá vuelva a acercarse a la frontera y reducir el riesgo de ataques con cohetes.
Otra declaración clave es que más de 600.000 desplazados libaneses no podrán regresar a sus casas por ahora. El gobierno israelí asegura que primero debe garantizarse que la zona esté completamente libre de amenazas. Además, Israel responsabiliza directamente a Hezbolá del conflicto. Afirma que el grupo inició las hostilidades y que utiliza infraestructuras civiles con fines militares, lo que justificaría sus ataques.
Ministro de defensa habla de «destruir hogares«
El gobierno de Israel ha defendido su ofensiva militar como una medida de seguridad. Afirma que su objetivo principal es eliminar la amenaza de Hezbolá y proteger a la población del norte del país. El ministro de Defensa, Israel Katz, ha declarado que las operaciones continuarán hasta lograr ese objetivo. Según el gobierno, Hezbolá representa un peligro constante por sus ataques con cohetes.
Una de las decisiones más polémicas es la intención de «destruir viviendas» en el sur del Líbano. Israel asegura que muchas de estas casas se utilizan con fines militares, como almacenamiento de armas o refugio de combatientes. También ha anunciado la creación de una “zona de seguridad” dentro del territorio libanés. Esta zona serviría para mantener alejados a los combatientes de la frontera y reducir el riesgo de nuevos ataques.
Además, el gobierno israelí ha señalado que muchos desplazados libaneses no podrán regresar a sus hogares por ahora. Argumenta que primero debe garantizarse la seguridad en la zona. Israel insiste en que no busca ocupar el Líbano de forma permanente. Sin embargo, sus acciones han generado fuertes críticas internacionales por el impacto sobre la población civil.


