Javier Bardem, el hipócrita: Dice que España es muy machista y luego perrea con Bad Bunny

España ahora mismo convive con toneladas de hipocresía por las cuatro esquinas. Muchas voces no autorizadas por el sentido común, como es la de Javier Bardem, conviven constantemente con situaciones contradictorias. Por un lado, tienen claro el discurso socialista que ellos llevan a rajatabla y, por otro, esto choca con la realidad de sus vidas, que nada tiene que ver con los preceptos que fomentan. Por tanto, a estos artistas lo mejor es no escucharles. A unos se les da bien actuar, a otros cantar y a otros jugar al fútbol, pero todos, o viven en una burbuja irreal o están atados al discurso del sistema. Porque desde arriba se pierde la perspectiva, es el último el que más claro lo ve todo: «Los últimos serán los primeros y los primeros, los últimos». Bardem acabará mal.

Realmente, no hay mucho margen de libertad en estos tipos. Solo los más grandes artistas como es el caso de Julio o Enrique Iglesias o de Antonio Banderas pueden decir lo que quieran, o un Cristiano Ronaldo en fútbol; el resto no, deben seguir directrices o el mismo sistema que les encumbró, les castigará. Dejará de haber entrevistas, programas, poder mediático, premios y, al final, te diluirás como un azucarillo en una taza de té. Por ejemplo, la progresista Cadena Ser decide los Premios Ondas. Y si te quejas, dirán que estás loco o que eres un abusador, hasta destruirte. Así, funciona la trituradora del sistema. Y Bardem sabe muy bien qué teclas tocar: feminismo, cambio climático, anti-España, lo que le indiquen. La tecla de la coherencia y la dignidad nunca la quiere pulsar.

Entonces, nos podemos encontrar con un Bardem que un día dice que «vengo de un país muy machista llamado España» y al día siguiente lo está dando todo con su mujer en la casita de Bad Bunny. Todo lo que promulga lo echa por tierra en segundos: la igualdad, el feminismo, el elitismo, la casta privilegiada, etc. Él tiene pase VIP para entrar donde otros no pueden, perrea música machista encantado (no reproduciremos la letra de las canciones) y no le falta de nada. Ah sí, y después de quejarse del cambio climático, enciende su motor a toda vela a su yate. Así es al familia Bardem en general, personajes que parecen sacados de un tebeo que trate sobre delirios familiares constantes.

Por tanto, esta gentuza, que son los fariseos modernos, que su filosofía siempre es ‘la que te interese’ en cada momento. Como dice la biblia, estos falsos «recibirán la sentencia más severa», porque es muy feo instrumentalizar al pueblo para lanzarles soflamas que solo ellos (los pobres) deben aplicar y, que en la práctica, ellos mismos ignoran deliberadamente. Ellos y todos los ricos ridículos que hablan de clima cuando utilizan aviones privados, barcos, coches de gran cilindrada, etc. A Bardem lo que le molesta realmente es España, porque no le vemos decir que Puerto Rico, el país de Bad Bunny, es machista, ¿verdad? Para Bardem, Cuba será un oasis de paz, Venezuela un país libre y él, una buena persona. Mirarse al espejo no debe ser fácil en esa casa.

Y hay muchos casos. Veréis cómo próximamente, feministas de puño en alto tratan de disculpar la actitud de florero de muchas mujeres, los cuerpos normativos de éstas en exclusividad y las canciones machistas de Bad Bunny, porque realmente el feminismo les da igual, solo les importa cuando les puede interesar para otro fin. Igualito que la pija comunista Yolanda Díaz o Irene Montero, la que nunca iba «a salir de Vallecas». Chusma.