Opinión: ‘El manifiesto de Sevilla no deja ver el bosque’. Por Fernando Cuesta

El que fuera ministro, durante parte de la presidencia del gobierno, de J.L.R. Zapatero (ZP), Jordi Sevilla, que impartía clases de economía comprometiéndose a que, ZP, alcanzase suficientes conocimientos, en la materia en dos tardes; el mismo que ante el fracaso de la gestión del gobierno, del que formaba parte, culpabilizaba su incapacidad de administrar el país al anterior ejecutivo del popular Aznar, ha presentado un manifiesto. Ha dado a conocer un documento para la reconstrucción del PSOE. Quiere o, mejor descrito, busca que el socialismo regrese a la senda de la socialdemocracia y se distancie de los populismos y “las malas compañías”. Que se tome distancia de los Iglesias, Monteros, Belarras y de las Díaz. En definitiva, alejarse de PODEMOS y SUMAR.

Ese consejo de distanciarse se debe a que el socialismo, desde que Sánchez llegó a Moncloa apoyado por las formaciones políticas señaladas, se encontraba inquieto, molesto e incómodo, por no conciliar el sueño. Igual que le sucedía a Sánchez, pero en la versión falsa. En el enésimo bulo ‘escupido’, a la sociedad, ahora que el Gobierno busca a la par regular lo que dicen los ‘influencers’. Sánchez afirmaba, también, y contundentemente, que no podía dormir, si pactaba con los comunistas, separatistas y los filo terroristas de BILDU. Pero Sánchez mintió. Lo hizo de forma tan miserable que podíamos calificarlo como un fraude equivalente a traicionar a los socialistas. Sánchez tiene como ‘compañeros de cama’ a los que rechazaba ‘con la boca pequeña’. Los tiene como amigos, como ‘colegas’, porque sin ellos no podría haber sido inquilino del Palacio de la Moncloa.

Se ha confirmado que Sánchez duerme al lado de quienes renegaba. Coloquialmente, podríamos titular, esas relaciones tóxicas de Sánchez, con el título de una película: ‘Durmiendo con su enemigo’. Pero duerme con un sueño plácido, incluso las malas lenguas cuentan que ronca felizmente. Descansa en la cama de la Moncloa mientras que que su amigo, Ábalos, que le ayudó a llegar hasta donde se encuentra ahora, descansa en un catre de la prisión de Soto del Real.

El manifiesto, presentado por Sevilla, se parece más a una declaración de intenciones y a una suma de voluntades y buenas intenciones, que a un documento para la reconstrucción de un “destartalado” PSOE, que encima dicen que «lo vamos a leer con cariño». Suponiendo que los socialistas posean buenas intenciones. Jordi Sevilla quiere reproducir su manual que escribió en 2011 y que tituló: “Para desbloquear España”. Era un ensayo en el que colocaba su ideología como referente. La colocaba explícitamente afirmando que el “déficit es un sano valor”. Es decir, el socialismo consideraba y sigue considerando muy positivo que el país se endeude. Que a los españoles se les hipoteque y con ello restarle capacidad adquisitiva. Jordi Sevilla no podía traicionar a los fundamentos socialistas cuyo objetivo es hacer dependiente del estado a los ciudadanos. El socialismo no cree en la propiedad privada, por eso busca liquidarla.

También reconocía que habían “llegado tarde a diagnosticar la crisis”. Reconocía sus erróneas políticas que habían aplicado. Es decir, que formando parte del gobierno no habían visto ni sabido lo que sucedía a pesar de los numerosos indicadores que lo señalaban claramente. Ahora el señor Sevilla regresa con otro manual. Un manual que se sospecha que es otro instrumento para el despiste. Un manual que equivale a las hojas de los árboles, que impiden ver el bosque. Porque Sevilla ha presentado el manual coincidiendo con la crisis del socialismo y los numerosos problemas en el ámbito judicial que tiene la familia del presidente, esposa y hermano. El exministro de Zapatero sabe que su análisis para ‘oxigenar’ al PSOE es un trabajo que ha fracasado desde antes de comenzar. El socialismo, el PSOE, desde que Sánchez llegó a la secretaría general, ha sido el enemigo a batir. Ya apenas se reconoce al PSOE. Poco queda de él queda. Sánchez lo ha ido sustituyendo por otra formación política, conocida coloquialmenete como ‘sanchismo’.

Hablamos del ‘sanchismo’ que ha ido vaciando, de contenido, al PSOE. Pedro Sánchez ayudado por Zapatero y todos aquellos partidos que buscan liquidar España, ha ido exterminando los principios del socialismo. Incluso ha “contaminado” varias instituciones del estado, como el TC, para colocarles su sello de identidad. Cándido Conde Pumpido es la cara de representación del sanchismo. Jordi Sevilla no es el más indicado para encargarse de la reconstrucción del PSOE. El haber formado parte de la plantilla ministerial de Zapatero le resta toda la credibilidad. Porque tras casi ocho años, en el que Sánchez ha permanecido al frente del Ejecutivo, el que Sevilla haya decidido ‘salirse unos metros’ del camino que recorre y marca el presidente del gobierno, no sirve de garantía para la regeneración socialista. Solo es un instrumento más para el despiste. Para mover el foco de la noticia. Para ocultar la corrupción que rodea al PSOE y a la familia del presidente del gobierno.