Mbappé, el antilíder

Kylian Mbappé está en pleno foco mediático por su viaje a París para estar unos días con su novia española, Esther Expósito, mientras el Real Madrid sigue en plena competición. Mbappé, como cualquier lesionado más, debería estar junto a sus compañeros si no puede jugar hasta que acabe la competición. Pero él no, él se autopercibe como esa estrella del rock que se siente con plenos privilegios. Él no es el batería de la banda, él es una estrella, eso sí, como líder no puede haber uno peor.

La atención mediática se ha visto parcialmente desplazada por informaciones relativas a la vida personal de Kylian Mbappé, en un momento en el que el delantero francés se encuentra en un creciente exposición fuera del terreno de juego. Mientras el equipo quema sus últimas posibilidades de conquistar la liga, el astro francés parece contar con una situación privilegiada, distinta al resto, que debe estar concentrado junto a los demás.

Y todo esto llega en un momento crítico para el delantero, que está adquiriendo el estigma de jugador tóxico tanto para el mundo del fútbol como para sus propios compañeros, que han dejado entrever que no es el líder que se presuponía, sí un grandísimo jugador, pero no un referente del vestuario como lo pudo ser Cristiano o Ramos. Tras muchos años de intentar ficharlo, el balance tras sus dos primeros cursos es la de un tipo que no es un gran compañero, que de momento tiene a cero su cuenta de títulos con el Madrid y cuyo comportamiento y profesionalidad está en entredicho.

Además, los antecedentes tampoco ayudan. El Madrid venía de conquistar la Champions cuando llegó el galo y desde entonces, no se ha levantado ni un título. En cambio, el PSG, la misma temporada que dejó el club, ganó la Champions. Luis Enrique ya había avisado que «cuando no esté Mbappé, lo controlaré todo«, en referencia a que el delantero no se esforzaba lo suficiente en tareas defensivas. Para el recuerdo queda aquella charla con el entrenador español, en la que le trata de convencer de que un líder es el primero que se tiene que sacrificar. «Michael Jordan defendía como un cabrón«, le argumentaba.

El tiempo parece haberle dado la razón a Luis Enrique, seguramente el mejor entrenador de la actualidad, que parece que atisbó el primero que Mbappé podría convertirse un problema por su ‘libertinaje’ en el campo y por su falta de liderazgo. Cuando se fue, Luis Enrique que, ahora así, podía controlar todo, ganó la Champions, con Dembelé como líder. Mbappé se está empezando a convertir en un auténtico dilema, mientras el Bernabéu ve cómo ciertos jugadores no parecen demasiado comprometidos. Y de dilema a problema hay un paso.