Netanyahu amenaza a España. «Cualquier ataque institucional tendrá un precio inmediato»

La primera medida ha sido dejarle fuera del Centro de Coordinación Cívico-Militar para supervisar los operativos del alto el fuego en Gaza

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha elevado el tono contra España en plena escalada diplomática, acusando al Gobierno de librar una “guerra diplomática” contra su país. En unas declaraciones especialmente contundentes, el dirigente israelí advirtió de que esta postura no quedará sin respuesta y aseguró que cualquier ataque institucional tendrá un “precio inmediato”.

Las palabras de Netanyahu se producen en un contexto de creciente deterioro de las relaciones bilaterales, marcado por las críticas del Ejecutivo español a la actuación militar israelí en Oriente Próximo. El líder israelí defendió la actuación de su país y denunció lo que considera una campaña de hostilidad y difamación, insistiendo en que Israel no aceptará presiones externas que cuestionen su estrategia de seguridad.

En definitiva, el ‘estás conmigo o contra mí’. España, dentro de cierta neutralidad, ha denunciado posibles vulneraciones del derecho internacional y ha promovido iniciativas para revisar las relaciones comunitarias con Israel, además de mostrarse reacia al uso de las base americanas españolas de Rota y Morón. Hechos al parecer suficientes para declarar a España enemiga, aunque no solo van los tiros por ahí. El creciente antisemitismo en el país es una realidad, incluso históricamente España ha sido bastante clara al respecto.

Como primera consecuencia tangible de esta crisis, Israel ha decidido apartar a España del Centro de Coordinación Cívico-Militar (CMCC). Este centro forma parte del dispositivo internacional encargado de supervisar y coordinar aspectos logísticos y operativos relacionados con el alto el fuego en Gaza. La medida supone un golpe a la cooperación entre ambos países en materia de seguridad y mediación, aunque no pierde mucho España en este caso.

La reacción de Netanyahu marca un endurecimiento sin precedentes recientes en el discurso hacia España, a la que deja de considerar un socio alineado en el actual contexto geopolítico. La advertencia de represalias abre un escenario de mayor tensión, con posibles efectos tanto en el ámbito político como en la colaboración internacional en Oriente Próximo.