El espionaje es una de las profesiones en las que las mujeres han podido demostrar su enorme potencial. Por ello, a lo largo de la historia han sido muchas las mujeres espía.
Mochizuki Chiyome fue apodada la ‘madre del espionaje‘ ya que mucho antes de que las mujeres espía realizaran su trabajo en la Primera y Segunda Guerra Mundial, Mochizuki ya entrenaba a mujeres para que llevaran a cabo este oficio. En el año 1561 fundó un orfanato para socorrer a niñas huérfanas y este lugar le sirvió para entrenar a las pequeñas en trabajos de espionaje y recopilación de datos privilegiados.
Es inevitable mencionar a Margaretha Geertruida Zelle, más conocida como Mata Hari, que actuaba con el nombre en clave de H-21 e hizo acopio de información transcendental de inteligencia para Alemania.
Como dato curioso, decir que según las investigaciones del historiador Hals Vaughan, Coco Chanel, mujer asociada al mundo de la moda, fue espía para la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. De hecho, algunos han llegado a relacionarla sentimentalmente con Hans Gunther, agente de inteligencia alemán.
Y no podía faltar en esta lista Leire Díez. Esta ‘simple militante’ del PSOE ha levantado las alcantarillas de nuestro país y ha olisqueado todos los secretos existentes.
En su gran trabajo ha elaborado dossiers en los que se menciona a personas como el juez Juan Carlos Peinado, encargado del caso Begoña Gómez (caso muy molesto para Pedro Sánchez); el teniente coronel de la UCO, Antonio Balas, pieza clave contra la corrupción, y en especial la del PSOE, o el fiscal anticorrupción José Grinda.
Esta señora es ‘lo más’ del espionaje español, un espionaje casero y chapucero, y que a diferencia del espionaje en general que tiene como fin una defensa patriótica, Leire era una espía partidista, o mejor dicho, sanchista.

Esta ‘simple militante’ a la que nadie conocía, lleva años colaborando con Javier Pérez Dolset, que es un empresario que asegura haber sido víctima de una mafia policial. Como Leire dice ser periodista, esta trama le podía ir bien para escribir su primer libro.
Su trabajo como espía era intenso pues tenía encuentros discretos con Alejandro Hamlyn, empresario procesado, para buscar pruebas para desautorizar a Balas y a Griñán; con el comandante Villalba vinculado al caso Koldo, al que prometió resurgir su carrera si le daba información contra la UCO; con Gonzalo Boye, abogado del prófugo Puigdemont para intercambiar secretos de la Operación Cataluña.
La gran avidez de nuestra espía nacional le permitía compaginar su afición de ‘fontanera’ con su trabajo en la empresa estatal ENUSA. Decir que ENUSA es una empresa pública participada en un 69% por la Sociedad Estatal de Participaciones (SEPI), dependiente del Ministerio de Hacienda, y en el 40% restante por el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), que a su vez, pertenece al Ministerio de Ciencia, Innovaciones y Universidades.
Como se demuestra con esto, Leire Díez, además de periodista de investigación, tenía una amplio conocimiento del negocio nuclear, logístico y medioambiental.
Puestos de responsabilidad
Pero todavía hay más pues Leire Díez es una fuente de conocimientos y por ello fue nombrada directora de Filatelia y Relaciones Institucionales en Correos, sociedad anónima de capital 100% estatal. Su titularidad depende de la SEPI y del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.
Como se demuestra, Leire Díez era una perfecta desconocida para el PSOE aunque tenía puestos de alta responsabilidad en empresas estatales.
Pero hay que ser sinceros y reconocer que la ‘fontanera’ es una verdadera CRACK. No ha de ser fácil como espía ofrecerse para otorgar favores judiciales en su cruzada contra jueces, fiscales y guardias civiles poco afines al sanchismo y estar a la vez cobrando del erario público.
Habría que proponerle a la Ministra de Igualdad que le otorgue una medalla a Leire Díez en el Día de la Mujer Trabajadora.


