El ministro de Transportes, obsesionado con las redes sociales, asegura que Abascal «añora» los tiempos en los que se fusilaba al enemigo político.
El ministro Óscar Puente está obsesionado con las redes sociales. El mensaje, para él, es fundamental, y nada ni nadie le va a quitar esa idea de la cabeza. No lo han hecho sus consejeros, ni siquiera su cargo, Ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, le hace reconducir la situación o plantearse que quizás de cara a los ciudadanos a los que sirve sería mejor demostrar que estás haciendo valer el cargo en vez de perder el tiempo en plataformas como X, cuál adolescente sin ocupación. Es más, su dedicación a estas plataformas no baja de las 3-4 horas diarias, en función de la gran cantidad de mensajes que lanza y contestaciones que da. Lo aseveró la IA, que analizó cómo dedica cerca del 40% de la jornada a estos menesteres: «Son 3 o 4 horas al día. ¡Es un tuitero incansable!«, analizó Grok. No se trata ya de que es algo totalmente impropio de un cargo como el de ministro, o que el sentido del ridículo te pueda hacer pensar que no es el mejor camino para convencer a los ciudadanos estar todo el día metido en redes sociales mirando lo que dicen de ti. Se trata de que precisamente, los transportes en el país, su cometido, tiene mayor caos que nunca.
En las mismas redes sociales en las que navega sin descanso, es donde muchos usuarios han posteado los constantes problemas con la red ferroviaria. Los constantes retrasos son el pan de cada día, falta de explicaciones, falta de devoluciones, temperaturas infernales dentro de los trenes, etc. El transporte peor que nunca y el responsable escribiendo tuits para defenderse. Dantesco. Por cierto, cobra al año 110.941,72 euros. Cómo olvidar también cuando hace unos meses unos individuos robaron cableado de la catenaria, dada la falta de precaución y vigilancia en los miles de kilómetros de la red ferroviaria, y el vallisoletano quiso crear una teoría de la conspiración en su contra: «Han ido a tiro hecho, ha sido un acto de sabotaje». Días después, miembros de Renfe, incluso su presidente, Álvaro Fernández de Heredia, se desmarcó del ministro. «Ha habido dos problemas distintos. El primero, que han robado cable, que es anecdótico. El segundo, mucho más grave, fue el enganchón de la catenaria, eso sí puede justificar los retrasos de horas y el caos en las estaciones», remarcó Fernández de Heredia. La mentira como norma.
Es el juego sucio que ha traído a la política el ex alcalde de Valladolid. Si bien ya olía mal en la política española, ya quedan pocas dudas de la pocilga que es. Porque Puente tiene una vara de medir muy particular. Se ofende y victimiza cuando le atacan, pero utiliza la misma técnica, aún más agresiva, contra otros políticos e incluso ciudadanos que le recriminan su comportamiento e inacción. Hasta un punto insospechado ha llegado su particular licencia para normalizar los ataques y faltas de respeto. Ayer, citó un mensaje de RTVE Noticias donde salía Abascal, presidente de Vox, diciendo: «Si nosotros tuviéramos más de 130 escaños en el Congreso como tiene el PP (…) el PSOE, Sánchez y sus secuaces no estarían tocando las castañuelas, sino hablando con su abogado para preparar su defensa«.
Le llama asesino
En referencia a una posible querella, Puente contestó con semejante tuit, que no se puede reproducir al haber suprimido los citados y comentarios: «Y con mayoría absoluta no harían falta ni abogados. El paseíllo y al paredón, como en los buenos tiempos que añoran. Si es que no lo pueden dejar más claro«. Es decir, Puente asegura abiertamente que Abascal le fusilaría «como en los buenos tiempos que añoran». Todo hace indicar que la demanda podría llegar, pero en base a estas gravísimas acusaciones, tras asegurar que el presidente de Vox echa en falta tiempos en los que se mataba al enemigo político. Una polarización inadmisible, unas palabras intolerables y un político totalmente fuera de lugar.


