Sale a la luz el intento de ‘pucherazo’ de Sánchez en 2016 cuando salió elegido secretario general

En la reunión del Comité Federal que derivó en la proclamación de Sánchez, la urna de votación se situó en una sala anexa, fuera de la vista de todos

Una vez más, huele a podrido en el PSOE. La difusión de imágenes inéditas del Comité Federal del PSOE del 1 de octubre de 2016 ha reactivado el debate sobre uno de los episodios internos más polémicos del partido, en una reunión que terminó con la salida de Pedro Sánchez como secretario general. El material, publicado por The Objective en el contexto del libro Todos los hombres de Sánchez, muestra una jornada de más de doce horas marcada por la división interna, el enfrentamiento político y la discusión sobre la legitimidad del proceso de votación.

El punto más controvertido del encuentro fue la ubicación de la urna utilizada para la votación. Según se observa en las imágenes difundidas, el dispositivo no se encontraba en la sala principal donde se celebraba el Comité Federal, sino en un cuarto anexo, fuera del espacio visible para la mayoría de los asistentes. Esta circunstancia fue interpretada por parte de los dirigentes presentes como una posible falta de garantías en el procedimiento, al considerar que la separación física del punto de votación podía afectar a la transparencia del proceso.

Esta situación alimentó las sospechas internas y derivó en acusaciones directas durante la reunión. Algunos asistentes llegaron a denunciar la posibilidad de irregularidades, en un clima de creciente tensión que desembocó en gritos de “¡pucherazo!” dentro de la sala. La ausencia de visibilidad directa del proceso de votación se convirtió en uno de los principales focos de conflicto, al poner en cuestión la percepción de neutralidad y control del procedimiento. De este modo, Sánchez, en su catálogo de mentiras y traiciones, también está su propio partido.

El entonces secretario de Organización, César Luena, defendió el uso de la urna como mecanismo para garantizar el voto secreto y evitar presiones sobre los delegados. Sin embargo, la decisión de ubicarla en un espacio separado generó rechazo entre parte de la dirección del partido, que consideró que esa disposición no ofrecía suficientes garantías democráticas en un contexto de alta tensión interna.

La presidenta del Comité Federal, Verónica Pérez, intentó ordenar el desarrollo de la sesión y pidió calma en varias ocasiones, pero el ambiente de confrontación impidió reconducir la situación. Las intervenciones se sucedieron entre reproches, interrupciones y solicitudes de suspensión del proceso por parte de distintos sectores del partido.

Entre las voces críticas destacó la intervención de Josep Borrell, que cuestionó la validez del procedimiento al considerar que no se ajustaba a los estándares habituales de debate y decisión dentro del partido. También Susana Díaz expresó su malestar por la forma en la que se estaba desarrollando la votación, reclamando mayor transparencia en un momento de máxima división y acabó derramando lágrimas.

Mal ambiente

A medida que avanzaba la jornada, el cuestionamiento del sistema de votación se convirtió en el eje central del conflicto interno. La combinación de falta de consenso político y dudas sobre el procedimiento alimentó la percepción de crisis orgánica en el seno del PSOE, en un contexto en el que ya se había producido la dimisión de parte de la Ejecutiva.

Finalmente, el desarrollo del Comité Federal derivó en la salida de Pedro Sánchez como secretario general, en un desenlace que evidenció la fractura interna del partido. Las imágenes ahora difundidas vuelven a poner el foco en el papel del procedimiento de votación y en las dudas que generó su ejecución, especialmente por la ubicación de la urna fuera de la sala principal, un elemento que marcó la interpretación de aquel episodio como uno de los más controvertidos de la historia reciente del PSOE.