Los dos tantos de Raphinha desequilibraron un encuentro que tuvo una primera mitad con cuatro tantos y un Madrid que levantó el partido dos veces
El Barcelona se proclamó campeón de la Supercopa de España disputada en Yeda (Arabia Saudí) haciendo gala de una mayor superioridad futbolística a día de hoy ante un Real Madrid (3-2) que vendió cara su piel y que tuvo la oportunidad de dar la sorpresa en la final, pero que dejó una imagen, no positiva por la derrota pero sí decente, lo mínimo que se le exige al cuadro blanco. Raphinha fue el protagonista del encuentro al anotar un doblete que marcó el camino a los suyos. La primera parte será recordada, especialmente el epílogo, en el que se anotaron tres tantos en los últimos cinco minutos, en un espectáculo digno de la final de un trofeo.
Los primeros compases fueron de igualdad y de respeto entre ambos planteles. Con Mbappé en el banquillo y Gonzalo de nuevo titular, los focos apuntaban a un Vinicius llamado a dar un paso al frente por las molestias del francés, que pasó desapercibido durante los 20 minutos que jugó. Las ocasiones iniciales más claras tuvieron color blanco, en las botas de Gonzalo en un mano a mano y en otro disparo de Vinicius. Incluso parecía un duelo un tanto anodino en el que el Barcelona comenzaba a adueñarse del esférico, lo habitual. Se hizo especialmente dominador tras el primer tanto de Raphinha en la segunda ocasión que tenía en sus botas. El cuadro de Xabi Alonso se encontraba de repente por debajo en el marcador y corriendo detrás del balón. Pudo dejar casi sentenciado el partido el conjunto de Flick pero apareció Vinicius.
En el descuento de la primera mitad, dejó atrás a Koundé con un túnel y cuando pisó el área se acomodó para poner el balón cruzado pegado a la madera, anotando el gol que tanto necesitaba el brasileño para recuperar la confianza. Parecía que ya agonizaba la primera mitad pero los primeros cuarenta cinco minutos tenían reservados otros planes. En los tres minutos que el árbitro añadió al descuento inicial por parones, se dieron otros dos tantos. Primero Lewandowski anotaba por encima de Courtois tras un buen pase de Pedri, pero en el 51 Gonzalo encontraba la forma de cruzar el balón desde el suelo en un barullo en el área hasta pegar en la madera y entrar por encima del defensor que cubría la línea de gol.
La segunda parte no mantuvo la locura de la primera, pero sí un guion esperado. El Barça seguía ejerciendo de dominador (68% de posesión) mientras los de Alonso aguardaban sorprender al contraataque. Sin embargo, las fuerzas comenzaban a fallar, también debido al calor y la humedad durante el choque. Vinicius ya no encaraba tanto y su compatriota Raphinha tomó el protagonismo con su segundo tanto de la noche con algo de fortuna. Disparó desde fuera del área con su pierna mala y el balón, al tocar en Asencio, se elevó ante un Courtois ya vencido, al que el rechace le sorprendió. Entró Mbappé, pero no pudo participar prácticamente, físicamente también se le vio lejos de su mejor versión.
De este modo, al Real Madrid aún le restaba el cartucho de la épica. Había logrado dar la vuelta al choque en dos ocasiones y estuvo a punto de volver a hacerlo al final del partido. Con los de Alonso ya volcados en busca de la última bala, fueron dos defensas los que estuvieron a punto de empatar. Primero en un disparo a bocajarro de Carreras que fue a las manos de Joan García, igual destino que un cabezazo de Asencio en la última jugada. El Barcelona, merecidamente, consigue el primer título de la temporada y también el primero de 2026, mientras que los blancos deberán mejorar si quieren superar al cuadro culé este curso, aunque los de Alonso dieron ayer una imagen óptima, más cerca de lo que se espera de este equipo.


