Tras el accidente ferroviario en Andalucía, ADIF, la empresa dependiente del Ministro de trasportes Óscar Puente, acaba de emitir una orden. Una orden que significa la confirmación que el ministerio tuvo responsabilidad en el accidente citado. Ignoro el grado de esa responsabilidad, pero confirma que algo se hizo mal y derivó en la tragedia. El ministerio, a través de ADIF y en boca del ministro, ha ordenado que el tren que transita entre Barcelona y Madrid, reduzca su velocidad máxima. Una reducción desde los 250km/h hasta los 160km/h como máximo. Dicha orden responde a la solicitud de los maquinistas, al detectar anomalías en el citado trayecto. Han detallado que los vagones vibraban demasiado en un tercio del tramo de la línea y desconocían la procedencia de esa extraña anomalía. Por tanto, no querían poner en riesgo la seguridad de los viajeros y solicitaron que se llevara a cabo una inspección.
La citada incidencia se puso en conocimiento de ADIF algunos meses atrás. Si no se hubiera habido producido el accidente del pasado domingo, esa orden, de haberse dado, hubiera pasado desapercibida, salvo para los viajeros. Tampoco se hubiera ordenado reducir la velocidad. Esa orden en un tercio del tramo de la línea entre Barcelona y Madrid, se emitió precipitadamente, por sorpresa y cuando estaban circulando varios trenes en dicha línea. Lo siguiente que se nos ocurre preguntarnos es si los pasajeros, que en ese momento viajaban en el recorrido de ese trayecto, ¿tuvieron el conocimiento de ese cambio? ¿se les informó cuando se encontraban viajando? Y, ¿si ADIF y Puente hubieran tenido en cuenta la denuncia de los maquinistas, el accidente hubiera ocurrido? Es decir, existen responsabilidades que hay que depurar. Además, creo que la Justicia, a través de la fiscalía, debe actuar, debe hacer su trabajo. Es más que evidente que alguien no ha tomado las decisiones más adecuadas y como consecuencia se han producido muchas muertes.
Además, es bastante siniestro lo que un tiempo atrás anunció el ministro. Sabiendo de las denuncias de los maquinistas de un deterioro en el tramo de la línea entre Barcelona y Madrid, Puente anunció un incremento de la velocidad, de los 250km/h a los 350Km/h. Creo que está ya muy claro quien debe dar muchas explicaciones a los familiares de las víctimas, para, a continuación, recoger la oficina que ocupa y marcharse a su casa. El ministro tuitero que siempre demostró que nunca estuvo a la altura de la responsabilidad que conlleva el cargo. Demostró su incompetencia e ineptitud y las consecuencias han sido muy lamentables. Pero no sería justo el centrar todas las críticas en él. Debemos señalar a los sindicatos UGT y CCOO. Dos sindicatos con representación en la plantilla ferroviaria y no sabemos ni dónde están, ni lo que están haciendo. No hemos escuchado ningún tipo de opinión, ni declaración alguna sobre el accidente ferroviario al máximo responsable de CCOO, Unai Sordo, y a la máxima autoridad de UGT, José Álvarez. Su silencio es de lo más miserable y debe tener consecuencias.
Estos dos personajes deben presentar su dimisión. Es la enésima vez que actúan como escuderos del gobierno. Con su silencio demuestran que no representan a los trabajadores. Demuestran que se han convertido en un instrumento del gobierno, cuando el ejecutivo es socialista. Con nuestros impuestos estamos contribuyendo al mantenimiento de unos sindicatos que día tras día demuestran que ya no representan a los trabajadores. Se han convertido en un ministerio sin cartera. Son los colaboracionistas de un gobierno que ha naufragado. El ministro Puente es la demostración del fracaso. Cuando estoy redactando este texto, el ministerio de trasportes ha dado la orden de que un tramo entre Barcelona Y Madrid, en el que se había ordenado reducir la velocidad, vuelva a la normalidad. Los trenes que transiten por esa línea volverán a circular con la máxima velocidad de los 350km/h.


