Riada en Nepal: 180 muertos y casi 1.400 desaparecidos, entre ellos cuatro españoles

Los equipos de emergencia trabajan contrarreloj entre carreteras destruidas, desprendimientos y nuevas amenazas de inundación

La devastadora riada que ha golpeado la frontera entre Nepal y el Tíbet deja ya al menos 180 muertos y casi 1.400 desaparecidos, según los últimos datos comunicados por las autoridades de ambos países. Las labores de rescate continúan en medio de fuertes lluvias, desprendimientos y graves daños en las vías de comunicación.

La riada de agua y lodo afectó especialmente al distrito nepalí de Rasuwa, en la provincia de Bagmati, y al vecino condado tibetano de Gyirong. La fuerza del agua arrasó carreteras, puentes, pequeñas localidades e infraestructuras situadas a ambos lados de la frontera.

La tragedia también afecta a ciudadanos extranjeros. Cuatro españoles figuran entre las personas desaparecidas, según la información trasladada por las autoridades españolas. Nepal ha contabilizado además 644 extranjeros desaparecidos, aunque las cifras continúan actualizándose mientras avanzan las labores de identificación y localización. Ayer, eran dos los desaparecidos, a los que se han sumado hoy otros dos.

Entre los extranjeros cuyo paradero se desconoce hay ciudadanos de países como India, Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Malasia y Ucrania. La zona es frecuentada por turistas debido a sus paisajes del Himalaya y a las rutas que conectan Nepal con el Tíbet. Las autoridades chinas han informado de la evacuación de más de 360 personas hacia lugares seguros. En Nepal, los equipos de emergencia han conseguido rescatar a 123 personas, entre ellas 29 extranjeros.

Miles de efectivos participan en los rescates

Nepal mantiene desplegados alrededor de 7.400 efectivos de la Policía y el Ejército en las zonas afectadas. Los equipos trabajan en condiciones especialmente complicadas debido a la destrucción de carreteras y puentes y al riesgo de nuevos desprendimientos.

China también ha movilizado medios terrestres y aéreos para localizar a los desaparecidos. Durante las operaciones se han utilizado drones equipados con sistemas de comunicación por satélite y se ha trasladado desde la provincia de Sichuan a 111 rescatistas, material especializado y cuatro perros de búsqueda.

Las autoridades han advertido de que el mal tiempo y la inestabilidad del terreno pueden ralentizar las operaciones. Algunas zonas permanecen aisladas y solo pueden ser alcanzadas mediante helicópteros u otros medios aéreos.

El riesgo de nuevas inundaciones preocupa a los expertos

Los equipos de emergencia trabajan además con la posibilidad de que se produzcan nuevos episodios peligrosos. Los científicos han advertido de que los enormes volúmenes de tierra y escombros arrastrados por la riada podrían formar represas naturales en los cauces de los ríos.

Si estas acumulaciones se rompen de forma repentina, podrían generar nuevas crecidas y poner en peligro a las poblaciones situadas aguas abajo. Por este motivo, las autoridades mantienen una vigilancia especial sobre los cauces y las zonas de montaña.

Estados Unidos ha anunciado 500.000 dólares de ayuda para las labores de emergencia y ha enviado un asesor especializado en respuesta ante desastres. Nepal y China continúan coordinando sus respectivos dispositivos mientras se actualizan las cifras de víctimas.

Investigan el origen de la riada

El origen exacto de la catástrofe continúa siendo investigado. En un primer momento se planteó la posibilidad de que la riada estuviera relacionada con el desbordamiento o la ruptura de un lago glaciar situado en la región del Tíbet.

Posteriormente, el Servicio Geológico de Estados Unidos señaló un deslizamiento de magnitud 5,2 registrado en la zona como posible desencadenante. Los expertos continúan analizando las circunstancias que provocaron el desplazamiento masivo de agua, lodo y escombros.

Mientras tanto, las autoridades mantienen las operaciones de rescate y evacuación. El objetivo principal es acceder a las zonas que permanecen incomunicadas y localizar a los cientos de personas cuyo paradero sigue sin conocerse.