Una señora recorre 5 kilómetros con un hombre atropellado en el bajo del coche

El hombre, ya fallecido, fue arrastrado sin que la conductora y su acompañante se percataran de que estaba atrapado

Muchos de los testigos presentes en el cruce entre la calle San Francisco Javier con Ramón y Cajal de Sevilla no daban crédito a lo que presenciaron a eso de las 8:20 cuando un chillido les alertó. Una señora, en estado alterado, pedía ayuda a gritos en medio de un aguacero en la ciudad hispalense. En un semáforo se percató de que había una persona debajo del vehículo. Ya era un cadáver, después de que la propia señora le hubiera atropellado. Pero no aquel punto donde estaba parada, sino en la Calle Lumbreras cinco kilómetros antes. Lo surrealista es que la señora había arrastrado el cadáver con el cuerpo atrapado bajo coche durante esa distancia sin haberse percatado de nada.

Poco después, según los testigos llegaron los bomberos y la Policía. «Vimos a un bombero agacharse junto al vehículo. Intentaron sacarlo pero no fue posible, tuvieron que levantar el coche con unas palancas que llevan ellos y así lo liberaron. Rápidamente lo montaron en una camilla y lo metieron en la ambulancia». La Policía Local de Sevilla mantiene abierta una investigación sobre este accidente, que podría haber quedado registrado por una cámara de control de tráfico. Según esa grabación, el peatón caminaba por la calle Lumbreras, dando tumbos por mitad de la calzada, hasta que cae al suelo y queda tendido. Instantes después, un coche sale de un garaje y pasa por encima del hombre, sin que la conductora advirtiera que lo había atropellado, quedando el cuerpo atrapado en los bajos del vehículo.

Para darle mayor inverosimilitud al incidente, después se supo que la señora no viajaba sola, sino con un familiar, que tampoco pareció enterarse de nada. La conductora se dirigió primero al apeadero de San Bernardo, donde dejó al familiar. Allí, según explicó después a los agentes, se encendió el chivato del freno de mano y pensó que se trataba de una avería, sin notar nada extraño en la conducción. Viandantes comentaron que «salía algo por debajo del coche, parecía un brazo».