El embalse de Sobrón, situado en el curso del río Ebro entre el norte de la provincia de Burgos y el límite con Álava, constituye uno de los espacios naturales más singulares y desconocidos del norte peninsular. Rodeado de paredes rocosas, bosques de ribera y desfiladeros, este entorno forma parte de un corredor ecológico de alto valor ambiental que conecta ecosistemas de montaña con zonas de transición fluvial.
La zona destaca por la fuerza visual del cañón del Ebro, donde el río se encajona entre formaciones calizas creando un paisaje abrupto y de gran belleza. Este enclave, además de su interés ecológico, tiene un importante valor geológico por la erosión fluvial acumulada durante miles de años. A un lado, una carretera aprovecha el poco espacio que queda entre la montaña y el agua.
La zona del embalse alberga una importante riqueza de fauna y flora. Es habitual la presencia de aves rapaces como el buitre leonado el alimoche, además de especies asociadas a ambientes fluviales y forestales. Además, se pueden ver corzos por la zona.
La vegetación alterna encinas, robles y bosques de ribera, generando un mosaico natural que varía según la altitud y la orientación del valle. Esta diversidad ha convertido el enclave en un punto de interés para actividades de naturaleza y observación de fauna.
Además, todos aquellos que quieran hacer un alto en el camino lo podrán hacer en ‘Embarcadero’ una zona de baño que cuenta con un restaurante para que los visitantes puedan seguir disfrutando de unas vistas inigualables mientras descansan un rato
Uno de los elementos más singulares del embalse de Sobrón es la posibilidad de realizar paseos en catamarán por sus aguas tranquilas para presenciar ‘desde dentro’ la mezcla entre paredes verticales y el caudal del Ebro, que cuenta con una presa un poco más adelante. Esta actividad permite recorrer el cañón del Ebro desde el propio embalse, ofreciendo una perspectiva diferente del paisaje, con vistas directas a los cortados rocosos y a la vegetación que desciende hasta el agua.


El catamarán se ha consolidado como una de las principales propuestas de turismo activo de la zona, especialmente en temporada alta, con 3 o 4 viajes diarios, y atrae tanto a visitantes que buscan experiencias familiares como a aficionados a la naturaleza.
Asimismo, la zona estuvo marcada durante muchos años por la actividad de la central nuclear de Santa María de Garoña, que fue una de las instalaciones energéticas más relevantes del sistema eléctrico español durante décadas. Su cierre en 2013 estuvo rodeado de un intenso debate político, económico y medioambiental por la diferencia de opiniones entre unos y otros acerca de su continuidad.



