De nuevo los ciudadanos hemos recibido el enésimo jarro de agua fría, aunque más se trataría de agua helada, al conocer los datos de inflación del pasado mes de abril. Nos encontramos en primavera, pero al conocer el IPC nos ha corrido un escalofrío por la espalda. Un escalofrío que se suma a los que nos invaden cada vez que tenemos que hacer el pago de la cesta de la compra. El-confirmar que continuaremos inmersos en la oscuridad económica nos sume en una profunda angustia y mucho desaliento. El incremento del IPC del pasado mes ha sido de un 3,4%. Una elevación que, a pesar de ser un 0,2% inferior al mes anterior, no es nada alentadora. Lo deseable, como ha dicho el presidente argentino, Javier Milei, es que la inflación sea cero. Una afirmación de la que deben tomar buena nota los responsables políticos.
Que los precios se mantengan estables es una buena señal que indica que las gestiones económicas de los responsables económicos del país están realizando la labor deseada. Además, es muy posible que se sienta nostalgia de los tiempos en el que al frente del gobierno se encontraba J.M. Aznar, ya que el IPC, durante una buena parte de su mandato apenas variaba y su fluctuación era muy escasa. En este caso, algunos de los responsables como es el ministro de Hacienda, Carlos Cuerpo, no han dudado en celebrar las dos décimas menos de la inflación con respecto al mes anterior. Pero ese optimismo no resulta realista a tenor de los datos conocidos. Es un insulto y una burla para los ciudadanos que descorchen botellas de cava por un dato de la inflación que en ningún caso es positivo.
Al contrario, los datos del último mes sobre el incremento de los precios al consumo sirven para ahondar más el declive de todas las economías familiares de este país y, en especial, las más vulnerables. Si ya son demasiados ciudadanos que no llegan a final de mes, este incremento inflacionario de un 3,2% va incrementarse el número que deberán recortar aún más si cabe, el peso de la bolsa de la compra. A pesar de las rebajas en el IVA de algunos servicios y productos a consecuencia de la guerra de Irán, los precios de los productos no han surtido los efectos deseados, se han estancado y algunos de ellos han continuado su escalada. Lo preocupante de ese incremento es que son productos indispensables, de primera necesidad, como son los huevos, que no han dejado de elevar su precio.
El incremento interanual del mes de abril de este producto ha sido de un 14,7%. Lo que indica que va camino de ser un alimento casi prohibitivo. Sin olvidar que también en ese mismo periodo interanual del mes de abril, la carne de vacuno está teniendo un comportamiento en paralelo a los huevos. El incremento fue de un 13,3%. También la gasolina ha contribuido a ese incremento, que en el caso del gasóleo de automoción, ha continuado su escalada de un 5%, que se debe sumar a un 20% de incremento en los últimos meses. Todos estos datos son un lastre para la sociedad y se les va a sumar en breve el aumento de la fiscalidad del recibo eléctrico que pasara de un IVA del 10% al 21. Lo que contribuirá a que los productos se incrementen de forma ineludible y con ello ese 3,2% del IPC del mes de marzo, se convertirá en una cifra nostálgica para la sociedad.
Sin haber finalizado la guerra de Irán se van a retirar las diferentes subvenciones a diferentes productos como el citado. Una decisión que demuestra la falta de credibilidad de un gobierno que se comprometió a que dichas subvenciones se clausurarían al finalizar la contienda armada en Irán. Un hecho que va más allá de una deslealtad hacia la sociedad española. A pesar de que la recaudación fiscal, año tras año, bate récords, no parece que esté sirviendo de mucho. El anticipo de volver a los impuestos que estaban establecidos antes del conflicto armado iraní tiene como consecuencia la falta de recursos para el pago de las pensiones. Hemos sabido que para ese pago a los pensionistas se ha tenido que recurrir a desviar fondos que la UE nos había entregado para otros fines. Una de las consecuencias que emanan de la falta de presupuestos del estado. De ahí puede emerger la respuesta a ese incremento del IVA. El gobierno tiene una necesidad urgente de captar fondos para hacer frente a numerosos compromisos que tiene con el conjunto de la sociedad. Este país está soportando un acoso impositivo asfixiante que está arrastrando a la sociedad a una crisis que será muy difícil de sortear. Y Será muy difícil de eludir si se suma ese más que seguro incremento notable que se anticipa del IPC.


