En los años 1983 y 1984, en el marco de las apariciones marianas de Peñablanca en Chile a un vidente, Miguel Ángel Poblete, quien tuvo un final bastante desgraciado, se hicieron importantes revelaciones en torno a un futuro y definitivo conflicto bélico, originado por la codicia de las naciones por lo que no es suyo, que afectaría al pueblo (genético) elegido de Dios, que como ya apuntamos en otros artículos en este diario, no son los judíos israelíes, sino el pueblo que en Occidente ha constituido desde siempre la Iglesia Católica, quien tiene una misión al final de los tiempos, pues son los ciento cuarenta y cuatro mil primogénitos de las doce tribus que se mencionan en la Escritura: «Está escrito en el Apocalipsis: Israel será una nación y ya no vagará por el mundo; ahora falta que se conviertan (tras su apostasía)». Peñablanca, septiembre de 1984.
Entre estas revelaciones destaca la repetición, el 16 de julio de 1983, del tercer secreto de Fátima, que debía revelarse en 1960, justo antes del Concilio Vaticano II, por mandato expreso de la Virgen, pero que el Vaticano ocultó en parte, haciendo pública solamente la visión del obispo de blanco fusilado en una ciudad en guerra llena de cadáveres. En este secreto se hace mención de una serie de hechos que quizá hoy puedan resultar familiares a los lectores: para empezar, y unido a lo anterior, la destrucción de Roma; catástrofes y cambios climáticos por la acción contra la naturaleza, en especial de Rusia y China, con un terremoto y una inundación global, causados por un cometa, el Diablo arrojado del Cielo; apostasía general de los cristianos por doctrinas falsas inducidas desde arriba por la defección de la propia jerarquía de la Iglesia hasta el punto de perderse definitivamente la Fe, el Sacerdocio y el Papado, y la eficacia de la Eucaristía; introducción de Satanás y del comunismo y la masonería en la Iglesia, culminada con la elección de un Papa anticrístico; preocupación por el pueblo de Dios, el verdadero Israel, que reside en Occidente, cuya consagración al Inmaculado Corazón se pide (Rusia, EEUU, Europa); Aviso o iluminación individual de conciencia a toda la humanidad, como se advirtió veinte años antes en las apariciones de Garabandal; y hambre, guerra (nuclear y química), peste (alguna, como el sida, anterior al año 2000) y crisis económica, conforme al esquema de los cuatro jinetes apocalípticos. En palabras de Nuestra Señora: «Los grandes imperios querrán gobernar la Tierra y una lucha sin piedad vendrá sobre la humanidad. América estará confundida; EEUU y Rusia sólo estarán llamando la atención en aquel tiempo; un arma poderosa se encontrará en Europa, la cual hará destrozos en grandes ciudades; China comenzará una batalla decisiva; Rusia avanzará sobre los países que apostataron de la Fe católica y los arrasará».


El 23 de julio de 1984 se dijo: «Una gran guerra se aproxima; cuando veáis la señal en el horizonte, aquella señal, será la señal de que ya viene la guerra. Aquella señal no es otra que la ya revelada en Fátima el 13 de julio de 1917 respecto al inicio de la segunda guerra mundial, que consistió en intensas auroras boreales al sur de Europa el 25 y 26 de enero de 1938, las cuales se han repetido ya, el 11-12 de noviembre de 2023, inicio de la última semana de años del profeta Daniel (el que quiera entender, que entienda); el 10 y 11 de mayo de 2024, en vísperas de la fiesta de Fátima, y el 10 de octubre de 2024, día del Yom Kippur o fiesta israelita de Expiación. En este sentido, es preciso tener en cuenta que el calendario divino es el hebreo, que el ataque de Hamás a Israel se produjo en el día mayor de la fiesta de Tabernáculos de 2023, que el primer ataque a Irán en junio de 2025 se hizo en la luna llena del mes de Siván, Pentecostés, y que la actual guerra se inicia en torno al 3 de marzo de 2026, fiesta hebrea de Purim que conmemora el holocausto judío sobre los persas recogido en el libro de Esther. Quien no entienda este calendario, no entenderá nada, ni sabrá en qué festividades hebreas vuelve Jesucristo.
“El mundo está próximo a una gran confusión. Habrá guerra en todo el mundo, el hambre y la pobreza estarán hasta en las grandes capitales… Pero eso no es todo, los científicos están haciendo una bomba que destruirá la mitad del mundo y pobres de los que queden vivos ese día, porque querrán haber muerto. Gritarán: «¡Quiero morir!», pero ya será demasiado tarde… Una cosa puedo decirte: una noche, 22 de julio, el cielo se abrirá y lloverá por unos sesenta minutos. Luego la lluvia cesará y el mundo pedirá a gritos la paz, porque verán muchas cosas que jamás han visto antes. El año no te lo daré, pero la fecha te la he dado. La guerra llegará por causa de los gobernantes de Estados Unidos». El 23 de julio de 2026 coincide con el 9 del mes de Av, fecha de la destrucción de los dos templos históricos de Jerusalén. «El Dragón representa el comunismo con la hoz y el martillo. El Dragón es Rusia, Inglaterra, Irán, EEUU» (junio de 1983). «EEUU ha de mandar una bomba a Nagasaki y Moscú, muchos morirán… Habrá una aparición mía en Moscú… España será invadida» (octubre de 1984). Y ciertamente, invadidos estamos ya.
En este artículo que escribí y que enlazo en la parte superior, anterior al inicio de la segunda guerra de Irán el 28 de febrero, advertí de que pronto habría un estado de excepción en España por razón de alguno de los jinetes apocalípticos, o de todos ellos, y ya se van apuntando como ganadores la crisis económica y la guerra, que no van a ir a mejor, sino cuesta abajo y sin frenos, porque Irán tiene cuerda para rato y va a afectar grave y largamente al comercio mundial de crudo y otros productos anexos, hasta el punto de exasperar a EEUU como los japoneses en Okinawa, que ya saben ustedes cómo acabó aquello; y de exacerbar a China, que carece de reservas importantes de crudo, de modo que irá a buscarlas allá donde más cerca las tenga sin tener que atravesar grandes cordilleras, al otro lado de su territorio superpoblado en el que casi no vive nadie. Europa aprovechará la ocasión para acabar con Putin y salvar Ucrania y entonces… Gog, príncipe de Magog arrasará la tierra de Israel sin murallas, puertas ni cerrojos, que es Europa.


