El Valencia Basket presenta una queja por los hechos ocurridos en el partido en Israel

Denuncia constantes insultos racistas en el partido de ayer contra los jugadores y el entrenador, al que impidieron ser entrevistado por la televisión

La Euroliga ha dado carta blanca a los dos equipos israelís, el Maccabi de Tel Aviv y el Hapoel de Tel Aviv, para que cuenten con unas condiciones de privilegio respecto al resto de planteles. No solo que la vara de medir respecto a los equipos rusos es muy diferente (es la cuarta temporada en la que están excluidos de la competición), sino que se da la paradoja de que a los equipos judíos se les ha levantado el veto para poder disputar los choques en Israel, con público. Sin embargo, la competición obliga a jugar a puerta cerrada en ocasiones a equipos que juegan como local. En España ya ha ocurrido dos veces: primero con el choque entre el Valencia Basket ante el Hapoel el 15 de octubre y volverá a pasar el 6 de enero, en el duelo entre el Barça y el Maccabi.

Una situación rocambolesca que debería ser impugnada y denunciada por el resto de planteles de la competición. Es decir, que un aficionado del Barça no puede ir el día de Reyes a ver a su equipo porque se dice que «no se puede garantizar la seguridad» tras el conflicto entre Palestina e Israel, mientras que un seguidor israelí sí lo puede hacer. El mundo al revés. La competición, vendida al dinero. Pero ahí no acaba la cosa. También se vio venir que una vez que se volvieran a abrir los estadios, el público iba a generar ambientes infernales, mezcla de rabia por los vetos anteriores y de agresividad, por la situación del país y su papel en la guerra con Palestina.

Esto último es lo que ha denunciado el Valencia Basket en un comunicado, tras el encuentro ante el Hapoel de ayer, que perdió el cuadro español (85-82). Los taronjas aseguran que van a presentar una queja formal, mostrando pruebas gráficas del «incívico comportamiento» de los seguidores locales. «Ha habido insultos racistas y violencia verbal reiterada hacia el club y nuestro entrenador, Pedro Martínez.» Martínez ya tuvo un rifirafe en redes sociales previamente con el presidente del club judío. En rueda de prensa, dijo que, en todo caso, «el problema lo tienen ellos». Incluso, los propios aficionados impidieron que «el entrenador pudiera hacer la entrevista para televisión«. El comunicado concluye diciendo que «estas actitudes dañan no solo a la competición, sino a nuestro deporte en general, y son totalmente inadmisibles en un pabellón de baloncesto«.