El Santiago Bernabéu vivió anoche un ambiente de alta tensión durante el partido del Real Madrid ante el Sevilla (2-0), marcado por una sonora pitada dirigida a Vinícius Júnior en varios momentos del encuentro, lo cuál se venía viendo venir desde hace tiempo por el bajón de rendimiento últimamente del brasileño y su dudosa actitud. Los silbidos se produjeron coincidiendo con algunas decisiones del delantero brasileño en el campo y reflejaron el creciente malestar de un sector de la afición, que no dudó en mostrarle que se le está acabando la paciencia con él.
Su actitud chulesca e infantil ha empezado a cansar a la parroquia merengue, que ve cómo uno de los iconos de sus últimos tiempos, ahora es foco de controversia más que de rendimiento deportivo. No es la primera vez y tampoco parece que será la última. Está muy cercana su reacción en el Clásico, cuando al ser sustituido dijo que «yo me voy de aquí». Su relación con Xabi Alonso tampoco parece la mejor y los días en los que estaba entre los mejores del mundo, ya parecen lejanos. En su séptima temporada al frente del club blanco, el astro brasileño no ha sabido limar su carácter y un astro como Mbappé le ha pasado por la derecha.
Aunque Vinicius no realizó declaraciones públicas, se encargó de echar más leña al fuego tras el encuentro de forma silenciosa pero clara, cambiando su foto de perfil en las redes sociales de una imagen con la camiseta del Madrid a una con la elástica de Brasil. El gesto fue interpretado como una respuesta directa al episodio vivido en el estadio y no pasó desapercibido entre aficionados y periodistas. Otro acto innecesario en el largo currículum del ex del Flamengo, más preocupado de lo que pasa fuera que dentro del campo.


